lunes, 19 de agosto de 2013

Capítulo 3. A la luz de la lámpara.

Estiras tu pelo desesperada. Ya no queda nadie en la biblioteca y tienes un sueño terrible. De pronto alguien toca tu omóplato derecho y hace que gires la cabeza sobresaltada.

Alejandra: Dios, Aron, que susto -dices volviendo la cabeza al libro-

Él rie un poco y gira una silla de al lado tuya para sentarse.

Aron: ¿Qué haces?

Alejandra: Este ejercicio, que no consigo sacarlo y mañana tenemos el examen final de química. Estoy muy estresada y todavía nos queda selectividad...

Aron: Vamos a ver ese ejercicio...

Aron gira un poco el cuaderno para verlo mejor y lee el ejercicio con detenimiento. Coge un boli de los que has dejado tirados por la mesa y tu bloc de notas sucias. Empieza a hacer garabatos y números en él. Le miras con detenimiento. Concentrado en algo que le gusta tanto como es la química se ve especialmente guapo. El moreno de su piel está bellamente realzado por la luz de la lámpara. Empiezas a divagar por tu mente imaginándole en un futuro resolviendo cosas muy complicadas, te sientes realmente orgullosa.

Aron: Ahí lo tienes -girando el cuaderno hacia ti-

Alejandra: P-P-Pero... ¡Esto es super fácil!

Dices ojiplatica mirando el cuaderno.

Aron: A veces los ejercicios más fáciles de resolver son los que más nos cuestan y con los que nos comemos la cabeza más

Te mira fijamente a los ojos. "Eso ha ido con segundas." piensas. Ambos os quedáis mirándoos como dos críos que quieren jugar juntos pero ninguno se atreve a hablar primero. De pronto un flashazo ilumina tus mente. Es de esta tarde, Holly besando a Niall y sus ojos caídos al verte presenciando eso. Sacudes la cabeza y vuelves con la vista al cuaderno. Pasas de página del libro y lees otro enunciado.

Aron: Deberías dejarlo ya -dice poniendo una mano tapando el enunciado-

Alejandra: No puedo, como baje la media por Química la cago y no entro en la universidad

Aron:  ¿Por qué no te quitas Química en selectividad?

Alejandra: Lo voy a hacer pero aún así la tengo que aprobar para pasar de curso

Aron: Te va a salir bien, si sigues insistiendo te vas a colapsar y luego va a ser peor

Alejandra: Y como lo deje ahora y mañana me salga mal va a ser peor todavía

Un politono suena rápido y corto proveniente de tu móvil. Pasas tu mano izquierda arrastrando tu pelo hasta tu oreja y con la derecha coges el móvil. Te ha llegado un WhatsApp. Suspiras. Tendrás que hacer caso a Aron y darle la razón, como siempre, de que ya es hora de ir a dormir. Cierras el libro con una mano mientras guardas el móvil con la otra en el bolsillo de tu pantalón. Te encanta llevar pantalones por las noches que es el único momento del día en el que puedes llevarlo. Esa falda plegada de cuadros que tanto odiabas al principio dejó de ser tan horrible cuando Andrea cortó la suya y después la tuya. Es raro que después de eso no os hayan echado del centro pero ni si quiera os dijeron nada. Terminas de meter los cuadernos en la bandolera y te la cuelgas al hombro. Sonríes a Aron y salís juntos, tras apagar la lámpara, de la biblioteca. Llegáis a las escaleras principales y ves, que en la bifurcación para el ala masculina y femenina, él va contigo.

Alejandra: ¿Dónde vas?

Aron: Te acompaño

Alejandra: Si, a ver si me va a violar alguien por estos pasillos -con sorna-

Aron: Por si acaso -guiñándote un ojo-

Posa su mano en tu cintura haciéndote estremecer. Recuerdas un verano hace unos años. En verdad por mucho tiempo que haya pasado nunca te sacas ese año de la cabeza, y ahora más. Andando en silencio llegáis a tu habitación. Abres la puerta y te giras sobre ti misma para mirar a ese precioso moreno a los ojos.

Alejandra: ¿Has visto? No me ha pasado nada

Aron: Porque iba yo

Alejandra: Es verdad, los ratones tienen mucho peligro -apoyándote en el picaporte redondo-

Al dejar caer tu peso sobre la puerta esta se entorna un poco haciendo crujir la madera. Haces una mueca con la cara y giras sobre la punta de tus dedos. De detrás de la puerta aparece Andrea como adormilada.

Andrea: ¿Se puede saber que hacéis de cháchara a estas horas? -ladeando un poco su melena-

Alejandra: ¿Te hemos despertado?

Andrea: Si, pero bueno, ya da igual, ¿qué hacíais?

Alejandra: Estaba ayudándome con un ejercicio de química -señalando a Aron-

Andrea: Ya, química... -mirándole de arriba a abajo-

Alejandra: Ostia que dormida estabas... -empujándola para dentro de la habitación-

Te giras, le guiñas un ojo a Aron y abriendo y cerrando dos veces la mano, te despides de él. Cierras la puerta, dejas la bandolera en la cama y miras a tu compañera de habitación con unas ganas ardientes de matarla.

Alejandra: ¿Eres tonta?

Andrea: Anda, pero si os coméis con la mirada el uno al otro

Cruzas la habitación y te sientas al lado en su cama. Todas las habitaciones están distribuidas de la misma manera. Según entras por la puerta hay dos camas a derecha e izquierda, al lado de cada una, una pequeña mesa de noche y en la pared de enfrente de la puerta se localiza una gran ventana debajo de la cual hay un pupitre enorme en el que tenéis miles de hojas, bolis, cuadernos y de todo. Compartís un armario bastante grande que en su mayoría ocupa Andrea. Al baño se accede por una puerta que está escondida entre el final del pupitre y la cama de tu compañera de habitación.

Andrea: ¿Has estado con él esta tarde?

Niegas con la cabeza y tragas saliva.

Andrea: Vaya que no

Alejandra: ¡Qué no hombre! -exclamas-

Andrea: Pues yo he estado con Iris y no te hemos visto y no has estado ni aquí, ni en la biblioteca, ¿has vuelto a ir a ver a tu hermana? Si fuiste ayer

Odias que se pregunte y se responda ella sola y lo hace muy a menudo, cosa que te pone muy nerviosa.

Alejandra: Estuve... Andrea, te tengo contar una cosa...

Empiezas por el principio, te remontas exactamente a hace dos años cuando el primer choque de miradas entre Niall y tú, se produjo. Nunca la has contado nada de tu vida, te pusiste de acuerdo con Iris para no comentar nada del pasado, no querías que Andrea supiera nada de lo que fue tu vida con los chicos y más con lo obsesionada que está con ellos. Es raro porque se sabe toda la vida de los cinco y tú formas parte de la vida de ellos, y a pesar de eso nunca te ha preguntado nada. Poco a poco descubres que te conocía, que sabia perfectamente quien eras y que no tiene.nada que ver lo que tú viviste con lo que se enteraban las fans. Terminas llorando por el final de la preciosa historia que viviste. Comentáis muchas cosas, Andrea se asombra con muchas otras y termináis dormidas a unas pocas horas del examen ambas en la cama de Andrea.

***

Alejandra: ¡Correeeee! -gritas por el pasillo-

Iris se apresura para llegar a la sala.

Alejandra: Disculpe Don Javier -dices agachando un poco la cabeza haciendo una pequeña reverencia-

Iris hace lo mismo. Recorres el pasillo de la clase esquivando mesas. Te sientas en tu pupitre, abres la bandolera y sacas un bolígrafo. Miras a la derecha y extiendes tu mano para apretar la de Aron, como antes de cada examen. Al hacer esto ves la cara de Louis sobre los hombros de Aron. No ha vuelto a llamarte antes de ningún concierto, al principio te preocupaste por cómo pasaría esos minutos, si se acordaría de ti, o si le saldrían bien, pero poco a poco te fuiste olvidando de todo para dejar paso a tu nueva vida, sin embargo ahora es como si el tiempo se hubiera parado y volvieras a tener 16 años a pesar de recién haber cumplido los 19. Giras la cara y sueltas la mano del chico para coger las hojas.

Un hora después, el profesor pasa por las mesas retirando los exámenes. Resoplas y miras a Iris. Ella te sonríe y asiente con la cabeza. Salís juntas de la sala.

Alejandra: ¿Qué tal te  ha salido?

Iris: Genial, aprobada seguro

Resoplas.

Alejandra: Uf. Yo no sé cómo te puede gustar la química... Si no hubiera sido por Aron...

Iris: Ayer por te estuvo ayudando por la tarde ¿no?

Alejandra: No, me ha ayudado ahora, girando su examen

Iris: Dios Alejandra...

Ríes y abres la bandolera. El bolsillo mas pequeño para coger el móvil.

Alejandra: Luego te veo -dices yendo en dirección contraria a la clase que te toca-

Iris: ¿Dónde vas?

Alejandra: Voy a estudiar literatura a la habitación

Iris: ¿No prefieres ir a la clase?

Alejandra: No, la llevo muy atrasada

Iris: Vale, hasta luego

La guiñas un ojo y empiezas a subir las escaleras principales para ir al ala de las chicas. Vas mirando el móvil.  Todavía no has mirado el WhatsApp que te enviaron ayer. Lo abres. Es de un número que no tienes registrado. Lo abres y empiezas a leer.

"Hola cielo. Cuando me han dicho que has venido a vernos, me he sentido fatal. Soy el que más tiempo lleva sin verte y tengo que hablar contigo de muchas cosas. Respóndeme cuando puedas. 
El amigo que nunca perdiste."

Levantas la vista mirando al techo. "Qué grande este chico. Sólo son unas palabras y joder todo lo que me ha echo sentir..." piensas. Abres la puerta y dejas la bandolera en tu cama. Te sientas al lado de ella y te dejas caer para tumbarte extendida en la cama.

"¿Liam?"

"Si, soy yo, ¿puedes quedar?"

"Ahora no, tengo que estudiar... ¿quedamos mañana?"

"Si, por favor. Necesito hablar contigo..."

"Vale, quedamos mañana entonces"

"Han cerrado la azotea..."

"Me lo imaginaba... ¿quedamos en el backstage?"

"Vale, allí te veo"

"Hasta luego Liam"

"Hasta luego"

Dejas el móvil y abres el libro de literatura.

Pones el pie derecho en el suelo. Luego e izquierdo. Te mantienes fiel a ti misma y durante todo este tiempo no has cambiado de rutina. Te levantas despacio ya  que anoche Andrea se acostó muy tarde estudiando y no quieres despertarla. Te pones unos pantalones largos negros y una camiseta blanca larga que te tapa hasta el culo. Vas a perder las tres primeras clases y vas a llegar muy justa al examen de literatura, pero necesitas hablar con Liam. Sales de la habitación a hurtadillas. Bajas corriendo las escaleras y abres la puerta pero una voz  masculina hace que te pares en seco.

Aron: ¿Alejandra?

Te giras despacio. Te llevas el dedo índice a la boca y le susurras que no haga ruido. Vuelve a hacer lo mismo que antes pero mucho más bajo lo que produce una risita en ti. Te acercas de puntillas a él.

Aron: ¿Dónde vas?

Alejandra: Salgo un momento

Aron: Queda media hora para que empiecen las clases -mirando el reloj-

Alejandra: Lo sé, pero he quedado con un amigo

Aron levanta una ceja y se cruza de brazos.

Aron: ¿Con un amigo fuera del internado?

Alejandra: Si, ¿qué pasa? ¿Te vas a poner celoso? -acercándote a él-

Aron: No sé, ¿es sólo amigo? -descruza sus brazos-

Alejandra: Puede -poniéndote de puntillas-

Aron hace un gesto raro con la boca, sonriendo. Coge tu cintura y se acerca a ti. Vuestras frentes se juntan y tú no puedes dejar de sonreír. De tu pecho sale la felicidad más profunda reflejada en un amago de risa que se queda en un leve suspiro alumbrado por la luz de la lámpara más cercana. Giras la cara y le das un beso en la mejilla.

Alejandra: Te veo luego.

1 comentario:

  1. Por favor que la muerte de carolina sea una pesadilla porfa en plan como que ha eatado durmiendo y es una pesadilla y tiene que volver si o si con niall

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