lunes, 4 de noviembre de 2013

Capítulo 26. Un momento de su mano.

Alejandra: ¿Qué quieres? -sentándote en el sofá-

Habéis ido a una de las salas particulares de los chicos. Estefanía se sienta a tu lado. Te giras para ponerte frente a ella.

Estefanía: Quiero pedirte perdón

Levantas una ceja. Eso no te lo esperabas.

Alejandra: ¿Quieres qué?

Estefanía esboza una pequeña sonrisa.

Estefanía: Que quiero pedirte perdón -repite-

Te cruzas de brazos y te dejas caer hacia atrás apoyándote en el respaldo del sofá.

Estefanía: No he sido la mejor amiga

Levantas una ceja. Muerdes ligeramente tu labio superior para reprimir una risita irónica.

Estefanía: No me he portado nada bien conmigo

Sueltas tu labio pero no bajas tu ceja.

Estefanía: Te hice sentir mal, y luego me aproveché de ti. Os dejé, huyendo como una cobarde...

Miras a Estefanía sin dar crédito. No puedes creer que la engreída y borracha chica que dejaste en aquel sucio barrio de Madrid haya sufrido este cambio. Parece que lo su imagen no ha sido lo único que ha cambiado en este tiempo.

Estefanía: Pero no te imaginas como me arrepiento de no haber estado al lado de Carol para decirla un adiós en condiciones, no sabes cómo me maldigo cada día por haberla echado de mi lado, por haberla dicho que no quería saber nada más de ella, porque no era así. Claro que quería teneros cerca, claro que quería recuperaros, eráis lo único que había tenido durante toda mi vida, ¿de verdad creísteis que no quería volveros a ver? Pues claro que no, pero todo pasó muy rápido. Estaba enamorada hasta las trancas de Niall. Cuando volví, mi madre ya no me necesitaba, me sentía inútil y encontré a Andrés, me dio una salida, un mundo en el que todo iba sobre ruedas, no tenía que pensar demasiado, no tenía que preocuparme por nada que no fuera pagarle para que me siguiera pasando esa mierda, no tenía que hacer nada más que abrirme de piernas e imaginarme que era feliz. No sabes por lo que he pasado Alejandra, y no te pido que me entiendas ni que no me juzgues sólo te digo que las personas cambiamos según lo que nos esté pasando en cada momento, ¿o realmente tú eres igual que cuando salíste del hospital? Está claro que no. Ahora yo tengo un hijo y una responsabilidad. Ahora no puedo llevar una vida loca como lo hacía antes. Ahora tengo que estar cada día a las diez para acostarle, tenerle un plato en la mesa para que coma y darle una infancia lo mejor posible dentro de mis posibilidades y no quiero ser millonaria ni que nadie críe a mi hijo por mi, le quiero y yo le sacaré a delante, que para eso le he tenido. Simplemente le pedí ayuda a un amigo y él decidió darmela

Estefanía hace una pequeña pausa para tragar. Debe de tener el mismo nudo en la garganta que tienes tú. La has prejuzgado, la has criticado y no la has dado ni un boto de confianza. No escuchaste su versión. No quisiste entender por lo que había pasado. Tragas saliva varias veces consecutivas para intentar pasar el nudo que tus cuerdas vocales han hecho. No quieren dejarte articular palabra. No puedes, hasta tus labios se han sellado. En realidad te hacen un favor, no sabrías que decir, no puedes decir que lo sientes porque no es así, en un momento de tu vida deseaste que esa fuera la vida que llevara y no pensaste que pudiera hacerse realidad. No puedes pedirla perdón ya que para ti tampoco lo merece. No le has hecho nada de lo que puedas arrepentirte, si alguien ha actuado mal ha sido ella, no tú. Tampoco puedes echarla nada en cara, no es el momento y no se lo merece. No puedes huir ahora, si has decidido hacerle frente ahora tienes que mirar hacia delante pero... ¿Cómo? ¿Qué debes hacer? ¿Qué quieres hacer? Dos preguntas similares con respuestas completamente opuestas.

Estefanía: Ahora que sabes lo que pasó, ahora que por fin sabes cómo ocurrió todo... Por favor, perdóname.

Miras a Estefanía mordiéndote el labio superior. Tu mirada viaja de uno de sus ojos al otro, rápida. "Rápido Alejandra, piensa, tienes que solucionar esto y sabes cual sería la forma más sencilla. Puto corazón, ojalá no tuvieras tanta influencia sobre mi. Por una parte quiero perdonarla, aunque la relación siga siendo casi nula pero por otra parte no me saco a Carolina de la cabeza y todo lo que la hizo. Joder. Con lo bien que estaba yo sin saber nada de esto."

Alejandra: Estefanía yo...

Estefanía alza ambas cejas ansiando la respuesta.

Alejandra: No tengo que perdonarte, debería empezar por olvidar pero no es sencillo ¿sabes? Sé que lo has pasado, bueno no, no lo sé, pero me lo imagino, lo mio tampoco ha sido un paseo en góndola pero a lo mejor si deberíamos darnos una nueva oportunidad, a lo mejor si deberíamos volver a confiar la una en la otra, nos necesitamos, como hemos hecho siempre aunque no nos hayamos querido dar cuenta.

Estefanía sonríe y se echa encima tuya rodeando tu cuerpo con sus brazos. Tu sonríes y la correspondes. Un balbuceo hace que os separéis y miréis hacia la puerta, por ella, entra Harry corriendo detrás de Sergio que, como puede, anda tropezándose hasta agarrarse a la pierna de su madre. Estefanía se separa de ti y le coge para ponérselo encima de sus piernas. Le peina un poco, tiene el pelo revuelto y está mojado. Miras a Harry. Él también está algo sudado. Deben de haber estado jugando y energía no le falta al niño.

Estefanía: ¿Qué has hecho con mi hijo? ¡Tú, asqueroso!

Harry llega gateando hasta vosotras y se estira en el suelo dejando apoyada su mejilla derecha en el frío suelo. Ríes. Estás feliz. Has hecho lo correcto. Tenías que empezar ya a hacer las cosas bien.

***

Aron: Siempre has odiado la lluvia

Alejandra: Y lo sigo haciendo

Aron: ¿Y me puedes explicar qué hacemos aquí?

Aron mira al cielo con los ojos achinados. Las gotas ininterrumpidas caen sobre vuestras caras. Tu pelo chorrea el agua que según se precipita sobre vosotros se escurre por él. 

Alejandra: ¿No querías un beso bajo la lluvia?

Aron ríe, abraza tu cintura y te eleva por los aires. Levantas una pierna, flexionándola, mientra le das un beso corto en los labios. Aron te deja en el suelo y el beso comienza a animarse. Aprieta sus manos contra tu espalda y tú te sujetas de su cuello. Cuando el beso termina Aron junta su frente a la tuya. 

Aron: Te amo 

Sonríes pero algo dentro de ti se para como si un disco hubiera sido rayado. Algo hace que esa sonrisa pronto se borre. 

Alejandra: Anda, vámonos de aquí que nos vamos a constipar

Aron no deja de sonreír, asiente sin despegar su cara de la tuya y te besa una vez más. Andáis debajo de las terrazas para cubriros de la lluvia aunque con lo que os ha calado ya, daría exactamente igual que continuarais caminando bajo ella. Tus pies chapotean con el agua de tus botas. Tu mano sube y baja por el torso de tu novio, vuestros brazos se han cruzado por detrás de vuestras espaldas para caminar abrazados. Llegáis al portal que es lo que hace que os separéis. Entráis en silencio ya que es tarde. Esperáis a que llegue el ascensor y entráis en él. Te apoyas en el espejo haciendo que tu pelo moje el cristal. Cierras los ojos. Estás agotada. Aron sonríe al verte, se acerca a ti y te da un delicado beso en los labios.

Aron: Te amo

Algo dentro de ti se activa de nuevo haciendo que abras los ojos e interpongas tus manos entre vosotros empujando su pecho y separándole de ti. Aron te mira extrañado.

Alejandra: No digas eso -seria-

La puerta del ascensor se abre, pasas por su lado dejándolo detrás sin tiempo a decir nada. Abres la puerta y dejándola así, pasas al salón. Dejas el bolso en el sofá y te quitas la chaqueta. La tiras a la cocina. Te quitas la camiseta, corres por el pasillo para ir a la habitación, pasas por la puerta justo cuando Aron la está cerrando mirando al suelo. Abres el armario y coges el pijama más caliente que tienes. Vuelves corriendo otra vez al salón. Dejas la ropa en el sofá. Te quitas los zapatos sin dejar de moverte y te pones la camiseta que te tapa hasta el culo. Aron se sienta en el suelo. Te pones los pantalones mientras le miras. Agacha la cabeza y pone sus manos en su cuello. Sales del salón corriendo para entrar en calor, vas al baño y coges una toalla, una última carrera hasta tu habitación, coges unos calcetines, te los pones de cualquier modo y vuelves al salón ya que Aron no está en su habitación. Cuando entras ves a Aron en la misma posición pero ahora sus manos están delante de sus piernas.

Alejandra: ¿Qué haces? Te vas a resfriar -pasando la toalla por tu pelo-

Susurras ya que Iris y Andrea están acostadas y en unas horas Iris y tú tendréis que iros a trabajar por lo que no sería plato de buen gusto ser despertada. Aron no reacciona ante tu llamada de atención. Sales del salón, vas a la habitación de Aron y coges su pijama. Coges una toalla del baño y vuelves al salón. Aron sigue igual. Vas hasta él y estiras tu mano.

Alejandra: Vamos anda -con una gran sonrisa-

Aron levanta la cabeza. Se ayuda de tu mano para ponerse de pie pero no dice nada.

Alejandra: ¿Estás bien?

Aron: Si, de puta madre

Levantas una ceja. Ha sonado muy borde. Aron te quita de forma muy brusca la toalla de las manos y empieza a revolver su pelo con la toalla.

Alejandra: Aron, yo...

Aron: ¿A qué ha venido lo del ascensor? -enfadado-

Siseas.

Alejandra: Aron, baja la voz, las chicas están dormidas

Aron chista su lengua aunque con la boca cerrada, esbozando una pequeña sonrisa forzada. Se quita la camiseta y se pone la del pijama.

Aron: ¿No me vas a decir nada? -quitándose los pantalones-

Alejandra: Amar es una palabra muy grande Aron

Aron: ¿Y crees que no la lleno?

Alejandra: No es eso

Aron: Entonces

Tira la toalla al sofá. Ha terminado con ella. Se acerca a ti.

Alejandra: La que no la llena soy yo Aron, no puedo corresponderla

Aron cruza sus brazos. Chista su lengua una vez más y se acerca un poco más a ti.

Aron: Eres una hipócrita 

Alejandra: ¡¿Qué dices Aron?! ¿Tú te enamoras de la noche a la mañana?

Aron: No, pero yo si lo estoy de ti, yo no hago paripés

Alejandra: Yo tampoco

Aron: "¿No querías un beso bajo la lluvia?" -afina su voz y eleva su mirada hasta el techo-

Sin pensar en nada, golpeas su pectoral haciendo que se mueva un poco en el sitio. Aron gira la cara y te mira muy serio.

Alejandra: Perdón. Perdóname.

Aron: Te estás luciendo hoy Alejandra

Pones tu mano izquierda en tu cadera y la mano derecha apartando el pelo de tu cara. Aron pasa por tu lado pero le detienes frenándole con la mano.

Alejandra: Aron...

Aron no te dice nada y sigue andando hasta salir del salón.

Alejandra: Mierda. -pausa- Mierda, mierda, mierda.

Abres y cierras tu puño con fuerza. Te das la vuelta y sales del salón apagando la luz. Andas con paso firme hasta tu cama y te tiras a ella. Te arropas con la manta y te haces una bola en el colchón encogiendo tus piernas hasta tu estómago. Cierras los ojos con fuerza. Cuando los abres una lágrima empieza a rodar hasta la almohada. Entonces Carolina aparece tumbada a tu lado para secarla. Carolina sisea tranquilizadoramente.

Alejandra: Llevabas mucho tiempo sin venir

Carolina sonríe.

Carolina: No me necesitabas

Alejandra: Siempre lo hago

Sonríe de nuevo y retira tu pelo haciendo que caiga detrás de tus hombros.

Alejandra: ¿Lo estoy haciendo muy mal?

Carolina: Si crees que lo estás haciendo bien, entonces lo estás haciendo bien

Alejandra: Yo le quiero Carol

Carolina: ¿A cuál de los dos?

Cierras los ojos apesadumbrada y, para cuando los vuelves a abrir, ya no está. Suspiras y vuelves a coger aire. Te tumbas boca arriba aplastando tu pelo. Pones tu antebrazo en tu frente y mueves tus labios, sin emitir sonido, para pronunciar un "ayúdame" que se pierde en la noche.

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