Alejandra: Eres un idiota
Louis: Eh, tía. Yo no te he insultado.
Alejandra: Pero yo a ti si.
Te levantas fingiendo un ego superior al que nunca has tenido.
Louis: ¡No te vayas!
Ríes mucho pero giras la cabeza moviendo el pelo a su vez y te alejas del asiento en el que por costumbre siempre compartís en los viajes. La estancia en Francia se te ha hecho muy corta, a penas habéis tenido tiempo para nada. Después de aquella caótica noche, despertaros a la mañana siguiente fue lo peor del mundo, un dolor de cabeza enorme os asestó a todos pero Harry, que era quien mejor había despertado, consiguió revivir los ánimos a tiempo para el concierto privado que tenían que dar. Ayer pasasteis todo el día juntos haciendo el tonto de costumbre, en la piscina del hotel y por la tarde viendo lo más concluyente de París.
Te sientas al lado de Iris cruzando una pierna debajo de ti. El avión de los chicos es grande pero a veces agobia un poco el estar tanto tiempo metidos en un mismo sitio. Por suerte este vuelo no durará más de dos horas y media.
Alejandra: No he dormido nada estos días.
Iris: Pero si ayer te despertaste a las doce de la mañana
Alejandra: Ya pero es como si no hubiera dormido nada no sé, estoy cansada.
Iris: Eso no es de no dormir
Ves en la cara de Iris reflejado su mal pensamiento y no tardas en deducir lo que insinúa.
Alejandra: Eres una cerda
Iris ríe.
Alejandra: Pues tú tampoco te libras eh, que con tanto ajetreo no he tenido tiempo para preguntarte pero Liam y tú estáis demasiado bien para el rebote que llevabas el otro día
Su rubor sale a renacer en menos de un segundo y entonces te das cuenta de que tienes que conocer esa historia.
Alejandra: ¡Iris! ¿Qué no me has contado?
Iris: ¡Nada! No pienses que hemos hecho nada porque no es así
Alejandra: Pues sácame de la duda. ¿Qué te dijo cuando te llevó en el avión?
La sonrisa de Iris es delatadora y a la vez preciosa, esa sonrisa que sólo le sale cuando habla de Liam.
Alejandra: Está bien, se acabó, cuéntame todo señorita.
Se acomoda en el sofá con tu penetrante mirada clavada en ella y empieza a contarte todo.
Cuando se levantó del sillón en el que estaba con sus amigas pasó enfadada al lado de Liam, dándole con el hombro. Liam sonrió con confianza y marchó tras ella. Cuando estaban lo suficientemente lejos para que nadie les oyera él cogió su mano.
Liam: ¿Qué te pasa Iris?
Iris: Nada.
Liam: Estás enfadada por algo que yo he hecho. -afirma-
La pregunta sólo era un tanteo para sonsacarle lo que él ya sabía.
Iris: No contigo. Bueno si, pero tú no tienes la culpa.
Liam: Si estás enfadada conmigo tengo yo la culpa.
Iris: Pues si, quiero decir no. -se aturullaba con sus propias palabras porque le temblaban hasta las pestañas de lo nerviosa que llegaba a estar- Tú tienes la culpa de por lo que estoy enfadada pero no te culpo por haberlo hecho.
Él enarcó una ceja pero después sonrió y, con la misma seguridad de antes, levantó el mentón de la chica descubriendo unos preciosos ojos en los que hasta entonces no se había fijado. ¿Por qué no? En realidad Iris no era una chica en la que todo el mundo se fijaba. Solía pasar desapercibida, no hablaba mucho y no era la típica chica despampanante que si te cruzas te volvías a mirar pero tenía unos ojos... Los segundos ojos más bonitos que había visto nunca. Los primeros fueron los de la madre de sus hijos.
Liam: Que me haya acostado con Andrea no quiere decir nada, espero que sepas eso.
Iris no podía mantener la mirada más de dos segundos seguidos, la hacía viajar de un lado de la cara de Liam a la otra pasando cada vez por sus carnosos y deseables labios.
Iris: Vale, ¿has terminado?
Liam soltó una de sus carcajadas que puso alerta a todo el avión, cosa que la incomodó bastante.
Liam: Estás muy enfadada eh.
Iris: Liam déjame, ¿vale? No quiero tu compasión por nada.
La sonrisa descolgada de Liam la provocaba demasiado como para poder controlarse pero Iris sabía como hacerlo, sabía como obviar ese tipo de trampas. No la gustaba que Andrea se hubiera acostado con Liam pero la gustaba aún menos que Liam se hubiera enterado de ello porque eso significaba que él sabría que sentía algo y eso la ponía en un compromiso muy serio que no tenía necesidad de pasar.
Liam: No.
De las manos a los ojos de él, los los ojos de Iris tardaron menos de un segundo en ascender.
Iris: No, ¿qué?
Liam: Que no quiero que sigas enfadada
Iris abrió la boca lo que provocó una tímida sonrisa en Liam que en seguida escondió de nuevo.
Iris: No puedes controlar si me enfado o dejo de enfadarme
Liam enarcó una ceja y dio un paso hacia delante.
Liam: Ponme a prueba.
Un paso hacia atrás de Iris le hizo entender que no quería jugar a su juego y eso le gustó todavía más para volver a intentarlo pero esta vez poniendo como tope para detenerla una de sus manos en la espalda.
Iris: Odio a los tíos como tú.
Liam: ¿Cómo yo? -eso le desconcertó bastante-
Iris: Os pensáis que podéis conseguir tiraros a todo bicho viviente
Liam: A todo bicho viviente no Iris, hay muchas cosas a las que no quiero tirarme
"Y tú entras dentro de ellas" pensó Iris que sería el final de la frase pero ese final nunca llegó, en lugar de eso un abrazo la hizo tranquilizarse. Para nada se esperaba eso y mucho menos lo que vino después. La mano de Liam acariciando su pelo para después pasar por sus mofletes. Era todo con lo que había soñado cada noche desde que conoció a One Direction por algunos vídeos en youtube e incluso cuando esos chicos se convirtieron en sus amigos todo lo que deseaba era que Liam la tocara de esa manera, de una manera distinta que a todas las demás. Esa no era una forma distinta exactamente, le había visto antes acariciar así a Alejandra, a Irene, a Lou pero nunca a ella y, aunque sólo fuera por un segundo, ese ínfimo acto, la hizo sentir especial.
Liam: La gente con la que me acuesto varía dependiendo de que día, semana o mes sea pero lo que no varío son mis amigos y tú estás dentro de ellos. Me da igual el hecho por el que estés enfadada el caso es que no te gustó algo en mi y no quiero que pienses que soy de esos que se va tirando a todo el mundo y luego pasa de ellas. No lo haré contigo, eso te lo prometo.
Esa última frase llega como un saco encima de Iris. Liam la dio un beso en la mejilla y se detuvo un tiempo en sus ojos.
Liam: Joder, tienes unos ojos preciosos.
Iris: Y lo demás ya lo sabes.
Alejandra: ¿Ya está? ¿Ni si quiera te pidió perdón?
Iris: ¿Perdón por qué, por follar? Vamos Ale, no me debe nada.
Alejandra: Ya pero... no sé.
Iris: Pero nada, me encantó su peculiar manera de pedir perdón
Alejandra: Acabas de decir que no te pidió perdón
Iris: Es que no lo hizo
Alejandra: ¿Y por qué dices que te pidió perdón de una manera peculiar?
Iris: Porque en cierto modo lo hizo.
Alejandra: ¡Pero si no lo hizo!
Niall: ¿Quién no hizo el qué?
Tragas saliva mirando a Iris. Niall está justo detrás de ti, ella sonríe disimulando.
Alejandra: Nialler -te haces a un lado- siéntate -dando palmadas cerca tuyo-
Niall te hace caso, pasa un brazo por encima de tus hombros.
Niall: ¿De qué hablabais?
Alejandra: De ti, de lo muy tonto que eres.
Niall asiente, tú ríes y le besas. Por un momento te olvidas de que Iris está a vuestro lado. Sus labios son demasiado tiernos para resistirte y cuando acaricia tu cara te niegas todavía más a perder el contacto con él. Unos cuantos besos cortos y una sonrisa que se refleja en tus ojos hace que se te pasen por la cabeza los pocos recuerdos que tienes de la fiesta.
>> Saliste a fumar con Zayn y charlasteis durante los cinco minutos que tardó en consumirse. Intentó besarte sólo una vez pero más tarde, mientras bailabais te lanzó dos besos más de los que uno esquivaste y el otro no llegó a desarrollarse del todo ya que Niall estaba antes tocando tus caderas y Zayn paró en el camino. Lo siguiente que recuerdas es mucho ron, mucho tequila, mucha música y tus pies te cercioran de que también bailaste mucho. Niall y tú no paráis de miraros y sonreíros como si fuerais dos tontos acabando de encontrar un tesoro que llevaban buscando años.
Niall: No, ya en serio. No dejéis de hablar de lo buenísimo que estoy y de lo super bien que os caigo.
Iris enarca una ceja y levanta una botella de trina de naranja para darle un trago.
Iris: ¿Puedes dejar de hacer el tonto algún día?
Alejandra: Por favor, es Niall Horan, vive de hacer reír a la gente -tocando su barbilla con la mano desde abajo-
Niall: ¿Qué crees que soy, un payaso?
Alejandra: Hombre, porte tienes. -le miras de frente- Una nariz roja por aquí, -aprietas dos veces la nariz como si la goma-espuma ya estuviera sobre ella- un poco de maquillaje por aquí... -pasando la mano por su cara- y la peluca. La peluca naranja no se puede olvidar.
Niall: ¿Y por qué naranja?
Iris: Los payasos siempre llevan pelucas naranjas.
Niall: Mentira, yo se los he visto siempre de colorines.
Iris: Pues será en Irlanda que sois raros.
Niall: perdona pero en Irlanda somos muy normales! -ofendido- A lo mejor los raros sois los españoles
Iris: ¡Atrévete a decir eso otra vez!
Niall: Los raros sois los españoles -repite lentamente-
Saltas encima de él haciéndolo caer hacia delante y acorralarle con Iris para empezar una pelea que sólo se detuvo cuando el llanto de Sergio era más alto que vuestros gritos.
***
Harry: Chicos
Su voz es tan baja que nadie le oye, tú sigues hablando con Eleonor, quien fue a recogeros al aeropuerto. Desde entonces no habéis dejado de hablar y reír juntas y eso ya supone más de una hora. Louis de vez en cuando comenta algo pero no lo dais mucha bola y seguís hablando entre vosotras.
Harry: Ey, chicos.
Oyes la estruendosa risa de Niall romper el bullicio y ser seguida por la de Liam. Cuando te giras ves a Sergio destapar la camiseta de Estefanía por el pecho en busca de comida. Sonríes divertida por la escena y te vuelves a concentrar en la conversación con Eleanor.
Irene: ¡CHICOS!
Al grito le acompañan las palmas que da para llamar la atención de vosotros que calláis a la vez. Ella suelta un suspiro y Harry ríe por lo bajini.
Irene: Joder, qué pesados sois
Harry: Que... Queríamos deciros una cosa
Miras a Irene sorprendida.
Irene: Antes de que os enteréis por otras personas o por la prensa, que últimamente está muy metida en nuestro culo, queríamos contároslo nosotros.
Louis: No jodas que te has quedado embarazada.
Harry e Irene se miran, muy serios.
Liam: ¡¿Harry?!
Acto seguido él ríe. No podía aguantar la broma mucho más tiempo. Habían pensado en decirles eso primero para que se llevaran el susto gordo y luego no lo de la boda no les pareciera una locura tan grande pero ahora tienen que recurrir al plan B directamente.
Irene: No, no estoy embarazada pero es algo igual de importante.
Empalideces con cada palabra.
Alejandra: ¿Qué ha pasado? -dices de manera casi inaudible-
La sonrisa de Irene deja ver, al menos, que no es nada malo y eso te tranquiliza un poco.
Andrea: ¡Venga decirlo ya que me voy a morir de intriga!
Irene la mira desafiante pero luego torna una sonrisa, no había caído en como eso podría afectarle a Andrea pero si siente tanto como dice, la dejará bastante tocada.
Harry: Hemos pensado que ya llevamos mucho tiempo juntos y...
Niall: ¿Nosotros o vosotros?
Harry: Nosotros, Irene y yo.
Niall suspira aliviado, se temía lo peor.
Irene: No afecta al grupo para nada.
Liam asiente.
Harry: Bueno, la cosa es que hemos decidido ir un poco más allá y...
Eleanor: ¡Vamos por favor!
Harry: ¡Nos casamos!
Tus ojos, tu boca y tus brazos se abre lo máximo posible, tus cejas se alzan y tus rodillas tiemblan. ¿En serio? ¿Se casan? ¿Se casa Irene? ¿Tu mejor amiga se casa?
Louis: Oh, oh, oh. Espera amigo, ¿cómo que os casáis?
Harry: Lo estuve pensando, sé que ella es lo que quiero en la vida, ¿para qué esperar más? La pedí que se casara conmigo y aceptó así que si, nos casamos.
Alejandra: Pero casaros de casaros? ¿Casaros de boda, blanco, anillo, fiesta? ¿Casaros de para siempre?
Irene: Si Ale, casados de "hasta que la muerte nos separe" -riendo-
El pisto entero se estremece cuando sacas todo el aire de tus pulmones en un grito ensordecedor. Corres hasta tu amiga y la elevas por los aires, haciéndola botar en tus brazos. Todos ríen y se acercan a vosotros.
Alejandra: ¡No me lo habías contado, puta!
Irene: Harry quería que os enterarais todos a la vez.
Alejandra: Pero, ¿y cómo? ¿Dónde está el anillo?
Irene levanta la mano mostrándote el delicado anillo de oro que luce en su largo dedo.
Alejandra: Wow.
Ríes y la abrazas de nuevo. Los chicos hablan entre ellos con Harry.
Louis: Yo siempre pensé que iba a ser el primero en casarse y mira, el pequeñajo se nos ha adelantado a todos.
Zayn: Pero Harry, ¿estás seguro? Eres muy joven.
Harry: Tan seguro como que me llamo Harry
Liam: Harry es muy pronto todavía y...
Harry: Llevo tres años con ella, no quiero esperar más para vestirle de blanco
Louis: Pero putito, que vas a liarla mucho, ¿qué vas a hacer con todas esas chicas con el corazón roto por Harry Styles?
Harry: Pues lo sien... No, no lo siento. -ríe- Soy el hombre más feliz del planeta.
Niall le abraza.
Niall: Yo ya lo sabía...
Harry enarca una ceja.
Niall: La próxima vez que quieras comunicar algo en secreto no lo publiques en twitter, yo también lo utilizo mucho
Harry ríe. Cuando terminó el día, subió la foto de la Torre Eiffel en la que sus frentes se tocaban, con un filtro en blanco y negro y con un título así "She said yes".
Alejandra: Tengo que ser tu dama de honor, y quiero ser la madrina Irene
Irene ríe mucho y asiente. Gritas y la abrazas con lágrimas en tus ojos pero distintas, no de las que escuecen si no de las que te quieres limpiar en seguida para dejar que salgan más detrás. Tu amiga se casa. Tu pequeña mejor amiga se va a convertir en una Styles y tú vas a ser su dama de honor. Nada puede salir mejor, nada puede estropear ese momento, nada en el mundo.
O eso pensabas hasta que, cuando se calmó vuestra emoción y después de conocer todos los detalles de cómo fue aquel perfecto día, a altas horas en la noche ya, oyes los llantos de una chica, amiga tuya también, en la habitación contigua a la tuya sin poder consolarla. Sólo estáis Andrea y tú en la habitación aunque os pertenece a todas las chicas. De pronto un móvil empieza a sonar pero Andrea, claramente no se va a levantar para contestarlo por lo que decides ir a por él. Es ahí cuando te das cuenta de que si había algo que podía estropear el momento.
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