Oyes golpes de puñetazos contra la pared que separa tu habitación de la de Niall.
Muy a tu pesar, aunque pareciera que todo se había arreglado más o menos, Niall está tirante, más tenso y distante contigo. No lo culpas ya que tan solo han pasado unas horas desde que se lo dijiste y con lo de Estefanía y todo, ha sido muy precipitado.
Un golpe más te hace estremecer aferrándote al cojín que estrujas entre tus piernas hasta que una ráfaga de aire frío entra por la ventana instándote a cerrarla. Al darte la vuelta te encuentras con Carolina sentada a los pies de tu cama sobrecogiendo, como cada vez tu corazón.
Alejandra: Hola Carol
Carolina: Hola Ale -abriendo los brazos para abrazarte-
Acudes a sus brazos sin pedir permiso ni disculpas.
Carolina: ¿Cómo estás?
Alejandra: Bueno...
Carolina te abraza más fuerte.
Carolina: ¿Qué te pasa, Ale? No te veo bien...
Alejandra: No lo sé
Os sentáis en la cama, una al lado de la otra.
Carolina: Si que lo sabes, no te engañes
Alejandra: Es que ya no sé ni lo que quiero, Carol
Carolina: Lo sabes
Alejandra: Eso creía pero a lo mejor tiene razón Niall, a lo mejor si no puedo alejar a Zayn es por algo y no debería estar haciendo esto...
Carolina: ¿Por qué te niegas a admitir que estás enamorada de Niall?
Alejandra: Porque en verdad no lo estoy. Le quiero, pero no estoy enamorada
Carolina: Mientes.
Alejandra: No, es la verdad. No puedo estar enamorada de una persona si luego no puedo reprimir el deseo hacia otra.
Carolina ríe destartaladamente.
Carolina: Te engañas a ti misma mejor de lo que lo haces con los demás.
Frunces ligeramente el ceño.
Carolina: Sabes tan bien como yo que eso es mentira. Intentas convencerte estúpidamente de que no estás enamorada de él acostándote con Zayn pero nunca lo consigues, ¿verdad?
Alejandra: Eso no tiene sentido
Carolina: Como todo lo que tú haces
Alejandra: Carol.
Carolina: A mi no puedes discutirme Ale, -te corta- recuerda que yo sólo soy tú.
Tragas saliva con la heladora frase erizando cada poro de tu piel.
Carolina: Tienes un miedo terrible a depender de alguien más que no seas tú y volver a perderle como te pasó conmigo, pero Niall no se va a ir a ningún sitio tonta.
Alejandra: Tú tampoco tenías que haberte ido.
Carolina: Pero me fui.
Deslizas el perfil del dedo índice por el rabillo de tu ojo derecho, limpiando una tímida lágrima que estaba a punto de escaparse.
Carolina: De cualquier modo, no estamos hablando de mi.
Levanta tu mentón con un sólo dedo pero no consigue con ello alzar tu mirada.
Carolina: ¿Te acuerdas cuando, de pequeñas, veíamos esas tontas series en las que la protagonista era una frágil y preciosa chica que tenía miedo a enamorarse por si la hacían daño?
Asientes con la cabeza.
Carolina: Pues tú eres más tonta que ellas.
Frunces tus labios enfurruñada pero antes de separarlos ella te calla hablando por encima de ti.
Carolina: Te has creado un álter ego que cuando cree que puedes enamorar a Niall como él te ha enamorado a ti te obliga a alejarte y, sin quererlo, has enamorado a dos personas. ¡No me puedo creer que no tengas miedo a nada en el mundo menos a creerte enamorada!
Alejandra: Sólo tenía miedo a una cosa y eso ya ha ocurrido.
Carolina: Mentirosa. Tu mayor miedo es quedarte sola, perder a la gente que quieres pero consigues superarlo, teniéndome aquí y ahora transformas ese miedo en otro distinto. Has creado algo dentro de ti que no te deja ser feliz porque crees que me traicionas siendo feliz cuando yo no lo soy pero yo ya lo fui, ahora te toca a ti.
Alejandra: Mi felicidad depende de muchas personas.
Carolina: En especial de una y lo sabes porque tú misma lo reconoces, -piensa durante un microsegundo antes de reaccionar- a veces. Crees que haciéndoles daño a los dos conseguirás que se olviden de ti, que se alejen y que puedan estar bien por separado y juntos en el grupo pero tú eres lo que les hace estar bien. No vas a conseguir agradar a uno sin fastidiar al otro.
Alejandra: Lo sé...
Carolina: Pero eso no quita que estés enamorada de uno de ellos. Si no fuera así, les habrías dejado ir hace mucho tiempo.
Alejandra: No estoy enamorada de nadie, Carolina.
Carolina: ¡Deja de decir tonterías! ¿Cuántas veces puede enamorarse una persona a lo largo de su vida?
Alejandra: No lo sé.
Carolina: Yo tampoco.
Unas chispas iluminan tus labios que juegan a intentar dibujar una línea curva.
Carolina: No te quieres dar cuenta. No, no quieres que nadie se de cuenta. No quieres que vean una fisura por la que puedan hacerte daño y estar enamorada es una vía muy fácil por la que dañar a una persona, ¿verdad?
Contemplas la templanza con la que habla.
Carolina: Pero si yo lo sé, tú lo sabes. No dejamos de ser una, ¿cuándo aprenderás, hermanita?
Alejandra: Estar enamorada no va a ayudarme.
Carolina: Estar enamorada de una persona no, que la persona de la que estás enamorada sea capad de dar su vida por ti si.
Esbozas una pequeña sonrisa dedicada a la moqueta del suelo de la habitación.
Alejandra: Carol...
Nadie te responde pero sientes su aliento en la nuca.
Alejandra: Carol, ¿crees que algún día alguien podrá amarme como te amó Liam?
La pregunta se va apagando poco a poco hasta terminar muriendo en tus labios cuando nadie da respuesta ya que, al buscar en la habitación del hotel, no queda ni un recuerdo del último suspiro de voz de Carolina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario