"Tenemos que hablar"
Fue el mensaje que Irene y Andrea enviaron a la vez aunque para distintos destinatarios. Alejandra abrirá el suyo cuando se despierte e Iris hará lo mismo cuando salga de trabajar.
Andrea levanta la cabeza cuando Harry sale de detrás del biombo. Lou lleva el pelo recogido en una coleta floja con mechones sueltos por la cara. Es increíble como todo, de cualquier manera, puede sentarla bien. Andrea lleva una camisa verde clara abierta y una camiseta negra debajo. Ella se ha recogido los mechones de delante con unas horquillas.
El nuevo conjunto de Harry es una camisa vaquera clara de manga corta, con unos vaqueros negros, sus zapatos que están tan desgastados que cada vez que Lou comenta sobre ellos dice algo como "Horribles" "Desastre" "Te odio". En el pelo lleva un pañuelo verde sujetándoselo a modo de diadema aunque eso no entre en el vestuario. Cuando Andrea llegó a casa de Harry, Irene estaba en ella y Harry llevaba la diadema en el pelo. Irene se fue a grabar después y Harry y Andrea fueron a buscar a Lou.
Una señora regordeta no para de intentar echar fotos buenas a Harry pero él no deja de moverse, cosa que le hace mucha gracia a Andrea.
Lou: ¡Harry por favor!
Harry nunca quiere colaborar. No para de hacer el tonto.
Harry: Esto es lo más aburrido de empezar el Tour
La señora le coloca junto a una pared. Harry coloca sus manos detrás de la espalda.
Andrea: ¿El qué?
Harry: ¡Tener que ser serio!
En el mismo momento en el que el flash salta, Harry sale corriendo de la pared yendo a esconderse detrás de la silla de Andrea. Ella ríe.
Andrea: Trabajar contigo es un horror eh
Lou resopla.
Lou: Tan sólo llevas un día con él. ¡Yo llevo cinco años!
Harry ríe. Corretea hasta donde está Lou y la besa en la mejilla. Andrea ríe.
Harry: ¿Te gusta? -posando como si fuera una modelo de Victoria Secret-
Andrea: Si
Agita la cabeza para mostrar determinación.
Harry: No necesito fotos ni más comprobaciones, si la gusta está todo dicho, ella es la que se encarga del vestuario
Lou: No olvides que yo sigo siendo su jefa y nada de lo que no me guste a mi va a salir al escenario
Harry se toca el pelo aburrido de tantas normas.
Lou: Como por ejemplo esos zapatos
Harry: ¡Que dejes mis zapatos! -exasperado-
Lou: Son horribles
Andrea: A mi me gustan
Harry sonríe ampliamente dejando ver casi sus molares.
Harry: Esta chica me gusta -señalándola- Más que esa vieja refunfuñona de pelo blanco que me obliga a hacerme fotos -refiriéndose a Lou-
Todos ríen.
Lou: Pasa detrás del biombo y pruébate la siguiente prenda antes de que me arrepienta de dejarte calzar esa horterada
Harry: Son los mejores zapatos del mundo
Lou: Se pasaron de moda hace 50 años
Harry: ¡Pero si me los compré hace 3!
Lou: Ya eran feos por aquel entonces
Lou se lleva la mano a la frente.
Lou: Que lástima no haber estado aquel día para haberte obligado a no comprarlos
Harry: No puedes obligarme a nada, ¡Yo soy la super-estrella! -Grita desde detrás del biombo-
Lou: Tú y otros cuatro. Créeme que podrán prescindir de ti
Harry: Eh -sale de detrás del biombo sin camiseta- Eso nunca monada.
Lou: Gracias por el piropo pero ahora mueve tu asqueroso trasero y cámbiate que todavía nos quedan como 15 conjuntos más.
Harry resopla. En las siguientes horas Andrea se estresa bastante. Siempre había visto a Lou Teasdale sonriendo, irónica y feliz pero Harry agota su paciencia hasta tal punto que la pone histérica y empieza a chillar todo el rato. Al final Harry se limita a vestirse, sonreír a la cámara y cambiarse.
Andrea y Harry andan uno al lado del otro. Andrea lleva un frapuccino en la mano que comparte con Harry.
Harry: Nunca he entendido por qué a la gente le gusta eso -reprimiendo un escalofrío por la cara-
Andrea: Está bueno -sorbe parte del café-
Harry: Sabe a café solo que congelado
Andrea abre los ojos casi atragantándose.
Andrea: Harry. ¡Es café helado!
Harry ríe mucho. Andrea ha cambiado completamente desde que la conoció. Las mechas moradas que llevaba entonces las ha sustituido por unas carifornianas un tono un poco más claro de su pelo. Siempre lo lleva planchado y la sienta genial. Ahora lleva el pelo recogido en una trena suelta a la derecha. Lleva unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes blanca con un infinito y la palabra love en ella. Con un bandor rosa tapando el sujetador. Una chaqueta de hilo gordo gris. Unas converse blancas y unas gafas cuadradas. Se pregunta si no se estará muriendo de frío pero la verdad es que está preciosa y cuando sonríe la parece mucho más guapa de lo que es por normal.
Harry: Vayas ideas más estúpidas tiene la gente
Andrea le observa atontada. Ama cuando sonríe de una manera tan grande que prácticamente toda su dentadura reluzca a la perfección. Ama cuando el viento azota su pelo y lo agita aunque un pañuelo lo retenga. Ama cuando las manos de él rozan con las de ellas. Ama cuando sus labios se mueven para hablar. Ama cuando la hace reír sin parar. Ama todo de él y no hay nada que no le guste de él. Bueno. Sólo una cosa. El modo en que mira a Irene. El modo en que toca a Irene. El modo en el que la besa. El modo en el que la dice que la ama y que debería decírselo a ella. Ella necesita que la diga que la quiere de una manera distinta a la nueva chica del grupo. Le necesita a su lado. Desde el primer momento, desde la primera sonrisa supo que lo que sentía por él no era una tontería y ahora tiene la oportunidad de pasar unos días con él. La oportunidad de intentar acercarse un poquito más a él.
Andrea: Al menos está fresquito para un día de verano
Harry: Bébetelo, te lo regalo
Andrea: Eres un soso -bebe-
Harry: ¿YO SOSO? -incrédulo-
Andrea ríe.
Harry: Debo de ser un payaso porque no dejas de reírte
Andrea: Si, tu cara se asemeja a la de uno...
Harry abre mucho los ojos.
Harry: Anda, dime qué quieres hacer que como te tenga que responder a eso te dejo fatal.
"Pues estaría bien tenerte a ti. Que corras detrás de mí, que me tires en tu cama y me hagas cosquillas, que te quedes encima de mí y que tu mirada y la mía se crucen, que sonrías y bajito me digas "te quiero". Quiero que dejes de pensar en un momento en ella. Quiero que me quieras como a ella."
Andrea: No sé, tú conoces esto mejor que yo
Harry: ¡Ah! ¡Ya sé! ¿Te gustan los carreras de coches?
Andrea enarca las cejas.
Harry: Ven
Harry la lleva a una tienda que Andrea no había visto nunca antes. No la dice nada, sólo la da un mono como de mecánica y la lleva a unos vestuarios para que se cambie. Se pone el mono rojo encima de su ropa. Se mira al espejo del vestuario. Su corazón lleva un ritmo altísimo de latidos desde que ha salido de su casa. Nunca había estado tan nerviosa durante tanto tiempo. Tiene el corazón en un puño constantemente. Se suelta el pelo y se lo recoge de nuevo ahora en una trenza normal que la cae por la espalda. Sale del vestuario y allí está él, esperándola con dos cascos, uno en cada mano. Andrea enarca una ceja.
Harry: ¿Alguna vez has corrido?
Andrea: Si cuenta los test que me obligaban a hacer en gimnasia...
Harry ríe y niega con la cabeza.
Harry: Me refiero en coches
Se hace a un lado de la deja ver dos coches pequeños como de rali
Andrea: No me vas a hacer conducir eso, ¿no?
Harry: Oh, ya lo creo
Harry avanza unos pasos, la coge de la muñeca y en cuestión de segundo la lleva con él a montarla en los coches. Alza al dedo pulgar en dirección a una cabina.
Harry: Ahora aprieta el acelerador cuando el semáforo se ponga en verde -poniéndose el casco-
Andrea: En mi vida he conducido ni un coche normal Harry -algo nerviosa-
Harry: Ponte el casco, quedan dos rojos más para que empiece la carrera -como si ella no hubiese dicho nada-
Andrea mira el semáforo. Tiene cuatro luces. Dos de ellas están en rojo. Lo ha visto en algunas películas. Cuando los cuatro se pongan en rojo todas se pondrán en verde y entonces empezará la carrera. Se pone el casco. Mira a Harry. Sabe, por la expresión de sus ojos, que la está sonriendo. Pone la mano en alto y realiza una cuenta hacia atrás desde tres a cero con los dedos sin dejar de mirarla. Andrea cuenta en su mente a la vez que él va bajando sus dedos. Mira el semáforo y el corazón se la encoje de la adrenalina. ¡La quería despistar! Harry ya ha salido cuando Andrea quiere reaccionar. Pisa a fondo el pedal y el coche pasa de 0 a 100 en menos de un segundo. El traqueteo del asfalto la hace vibrar pero una gran sonrisa nace en su rostro cuando coge bien la primera curva. "No es tan difícil" piensa.
Después de 20 vueltas a una pista con puntes, cuestas, curvas, subidas y bajadas, Harry se ríe de ella. Es normal que la haya ganado.
Andrea: ¡Sólo han sido dos vueltas y porque has hecho trampas!
Harry no puede dejar de reír.
Harry: Rabiosa, no te piques. Si te he ganado te he ganado
Andrea: No me puedo fiar más de ti. Eres un tramposo.
Harry ríe mucho. Pasan el resto del día por el centro comercial y lo terminan dando una vuelta por Londres de noche. Como anochece tan pronto no se la hace extraño estar, a las 7 de la tarde cenando en casa de Harry. Han quedado en una hora con Irene y Estefanía para salir a algunos garitos de fiesta. Hacía tiempo que Andrea no se lo pasaba tan bien. Mira a Harry mientra éste engulle una hoja de lechuga. El aceite le resbala por la barbilla pero no la importa. Una estampa tan divertida sólo puede ser tan importante para ella cuando es con Harry con quien la está viviendo. Este chico la ha robado completamente el sentido de todo. Suspira entre carcajadas y termina la cena con él lanzándole un trozo de pan a la cabeza.
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