La cara de Irene se tersa y sus manos caen por tu cuello hasta el sofá, débiles.
Irene: ¿Có... Cómo ha contactado contigo? -tartamudea-
Alejandra: Mi padre le dio mi teléfono.
Irene traga saliva con dificultad.
Iris: Pero... ¿Has hablado con tu padre?
Niegas con la cabeza. No apartas tus ojos de los de Irene ni ella de los tuyos. Puedes ver su interior roto en pedazos. Quieres hacerle saber todo de golpe y, sin embargo, no sabes ni por dónde empezar.
Alejandra: Estaba con Niall cuando me ha llamado.
Iris: ¿Y qué te ha dicho?
Alejandra: Al principio no lo he reconocido...
Estaba tumbada en la cama de Niall cuando sonó el teléfono. Niall no quería que lo cogiera y la primera vez lo he dejado sonar hasta que ha colgado pero, a los pocos segundos, ha vuelto a sonar y me preocupé así que me levanté a por él. El número era desconocido, por lo que lo cogí sin más.
Hombre: ¿Alejandra?
Alejandra: Si, soy yo. ¿Quién pregunta?
Hombre: Hija de puta os voy a denunciar a ti a tus amigas.
Alejandra: Creo que se está equivocando.
Me di la vuelta para mirar a Niall que se había incorporado en la cama. Me debió de notar la preocupación en la cara porque en seguida se acercó adonde yo estaba.
Hombre: No me estoy equivocando. Llevo tres años sin ver a mi hija por vuestra culpa.
Alejandra: ¿Quién es?
Hombre: Soy Tomás, el padre de Belén.
El móvil estuvo a punto de caérseme de las manos. Mi cuerpo empezó a temblar. Si no hubiera sido por Niall hubiese colgado el teléfono, estaba muerta de miedo.
Iris: ¿Pero ese hombre no sabe que Belén se casó?
Irene: No -en un hilo de voz- Belén nunca se lo dijo a nadie de su familia. Cuando se escapó no quiso que sus padres se enteraran y se vino de gira con nosotras sin que lo supieran. Pero ellos nunca la llamaron, nunca se interesaron por ella Alejandra y tú lo sabes.
Alejandra: Parece ser que no fue exactamente así.
Alejandra: ¿Tomás? No... No puede ser.
Tomás: No creías que os encontraría, ¿eh? Bueno, pues nunca he dejado de buscar a mi hija. Sabía que no erais buena influencia para mi niñita. ¿Cómo pudisteis hacerlo? Secuestrasteis a Belén y os la llevasteis. Ni si quiera nos dejabais hablar con ella...
Alejandra: ¿Qué? Perdóneme pero ustedes ni si quiera hicieron una llamada a su hija. Nunca se preocuparon en saber dónde estaba. La enviaron a un sitio en el que ella no quería estar, nunca la escuchaban.
Tomás: ¡Era mi hija! Queríamos llevarla por el buen camino y ese campamento lo era. Vosotras no teníais ningún derecho de sacarla de allí.
Alejandra: ¡Nosotras no la sacamos!
Tomás: ¡Me lo dijo el cura, maldito demonio!
Alejandra: Señor. Yo no le he faltado el respeto en ningún momento.
Tomás: Dime dónde está mi hija o lo pagareis muy caro.
Alejandra: Nosotras no hemos secuestrado a nadie y mucho menos a Belén. ¡Por dios! Era nuestra amiga.
Tomás: No blasfemes. Estás todo el rato incumpliendo la palabra del Señor. No me extraña que quisiera llevarse a tu hermana tan pronto, gran favor la hizo.
Cuando Niall vio mi cara quiso quitarme el móvil de las manos pero ese hombre me había hartado.
Alejandra: Mire hijo de la gran puta. No puede llamarme amenazándome y culpándome de algo que yo no he hecho porque, para que se entere, Belén se escapó de aquel campamento porque no soportaba estar rezando todo el día. Ella no es como ustedes, no está tan loca como para creer que Dios se ha llevado a una pobre niña. Mi hermana estaba embarazada cabrón. Se supone que él quiere el bien para los demás pero usted es el demonio reencarnado, va por ahí predicando la palabra de Jesús y luego se alegra de la muerte de alguien. No vuelva a nombrar a mi hermana o le juro que le encontraré donde quiera que esté y...
Tomás: ¿Y? Mira, te lo voy a explicar rápido. Estoy en Londres porque tu padre me dijo que estarías aquí, y él también me proporcionó este número de teléfono. Sé que no estás aquí pero he encontrado algo muy interesante cuando he entrado a tu apartamento. Estoy seguro de que no quieres que nada malo le pase a tu amiguito así que tienes 24 horas para hacer que mi hija hable conmigo, de lo contrario... Bueno, creo que no te gustará saber por lo que pasará tu amigo.
La llamada finalizó pero yo me quedé unos segundos con el móvil en mi mano, estaba tan rígida que a Niall le costó moverla.
Niall: Alejandra... ¿Quién era? Hablaba muy raro, no he podido entenderlo nada...
No solté ni una lágrima. Mis músculos no reaccionaban. Niall me hablaba mientras trataba de conseguir que le mirase pero todos los intentos fueron en vano. Tenía la mirada perdida en algún lugar de la pared de su cuarto. En mi cabeza sólo flotaban las palabras "Creo que no te gustará saber por lo que pasará tu amigo". Niall me agitó y entonces desperté. Mi pecho empezó a moverse otra vez primero despacio y aumentando de velocidad hasta que en un momento pensé que se me salía por la boca, ahí fue cuando di la primera bocanada de aire. Niall solo me abrazó. No dijo nada, sólo me apretaba fuerte contra él, cosa que agradecí inmensamente. ¿Cómo le iba a explicar todo? El padre de Belén se había vuelto completamente loco y pretendía que yo consiguiera hacerle hablar con Belén cuando ni yo misma he podido cruzar tres frases seguidas con ella en las últimas llamadas.
Irene se pone en pie casi hiperventilando. No te habías dado cuenta de su estado hasta que ha botado de esa manera.
Iris: Irene tranquilízate.
Irene: Ese hombre está loco. Quiero decir, siempre lo ha estado, una persona que sólo tiene contacto físico con su mujer para tener descendientes porque así lo dice su religión no puede estar bien de la cabeza, pero esto es pasarse. ¿Cómo puede pensar que nosotras la secuestramos?
Alejandra: Según él se lo ha dicho el cura
Irene: ¡Según él la Virgen se quedó embarazada sin follar!
Iris esboza una pequeña sonrisa.
Irene: Voy a llamar a Belén
Alejandra: Ya la he llamado yo
Irene se vuelve a sentar.
Iris: ¿Y qué te ha dicho?
Irene te mira con los ojos empapados.
Vinimos aquí y Niall estuvo conmigo hasta que me calmé un poco. Le obligué a irse porque quería llamar a Belén y no quería que él estuviera. Llamé como diez veces y no me lo cogía nadie. Estaba ansiosa porque me daba señal pero nadie me daba respuestas. Empecé a ponerme más nerviosa todavía y parecía que me estaban viendo, cuando di una patada a la pared mi móvil sonó. Pero falsa alarma, era Niall. Quería ver cómo estaba, si estaba más tranquila, quería bajar hasta que llegarais vosotras pero conseguí convencerlo de que no lo hiciera. Cuando colgué vi que tenía una llamada perdida. ¡De Ginna! No me lo podía creer. Más de media hora tratando de localizar a Belén y para dos minutos que no estoy disponible, me llama su mujer. Rápidamente volví a marcar pero ella fue más rápida. La pantalla se iluminaba y no sé qué me pasó en ese momento, sentí un miedo horrible, miedo a hablar con Ginna. Era una locura pero así era. Finalmente, cerré los ojos y descolgué el teléfono.
Alejandra: ¿...Si?
Ginna: ¿Qué quieres, pesada?
Alejandra: Hablar con Belén.
Ginna: Tienes una obsesión eh. -suspiró- Ahora no puede ponerse.
Alejandra: Pues quiero hablar con ella, haz que pueda.
Ginna: Se está duchando.
Alejandra: No se oye correr agua.
No sé de dónde me salió la frase pero el caso es que la descolocó por completo.
Ginna: Espera, está saliendo.
Se oyeron muchos y una corta conversación seca.
Belén: ¿Ale... Alejandra?
Alejandra: ¡Belén!
Los ojos se me llenaron de lágrimas, la garganta se me hizo un nudo, las manos me sudaban, las piernas me temblaban y la cabeza me iba a estallar. La voz de Belén no era segura, al contrario, noté temor en ella pero en ese momento no me di cuenta, estaba feliz por escucharla hablar y ansiosa por contarla todo.
Belén: Ale no tengo mucho tiempo
Alejandra: ¿Qué quieres decir?
Belén: ¿Qué quieres?
Su voz temblaba ahora más, como si algo la estuviera obstruyendo al hablar.
Alejandra: ¿Estás bien?
Belén: Ale, por favor
Quería decirla mil cosas, contarla mil historias, hacerla mil preguntas, pasar mil horas hablando con ella pero parecía tener prisa. "Lo mismo si estaba haciendo cosas", pensé. Tonta de mi que consideré más importante lo que menos importaba.
Alejandra: Tienes que hablar con tu padre
Belén: ¿Qué? ¿Qué ha pasado? ¿Está bien? ¿Has hablado con él? ¿Cómo ha contactado contigo?
La voz de Belén se tornó oscura, ansiosa por saber y nerviosa por algo que desconocía.
Alejandra: Me ha llamado. Piensa que te secuestramos, que te ayudamos a escapar del campamento y que te llevamos con nosotras de gira y que éramos nosotras las que no queríamos que hablaras con él. Tiene a un amigo mío y dice que como no hable contigo le va a hacer daño. Belén tienes que hablar con él.
Belén: Pero... Pero yo no puedo hablar con él.
Alejandra: Belén, por favor. ¿Por qué no vas a poder?
Belén: Es imposible... No puedo...
Alejandra: Por favor, sabes que es capaz de hacer cualquier locura
Belén: Alejandra, estás hablando de mi padre él no...
Alejandra: Por eso mismo Belén, porque estamos hablando de tu padre.
Belén: Te tengo que dejar
Alejandra: ¡Espera Belén!
Belén: Adiós.
Alejandra: ¡Bel...!
El final del nombre quedó muerto en el tendido del silencio de tu habitación. Caí de rodillas.
Alejandra: Bueno... Y el resto podéis no saberlo...
Irene: Eres tonta
Cierras los ojos y te muerdes el labio inferior. "Lo sabía" piensas. No vales ni para mantener una conversación y menos del rango de importancia que esa requería.
Irene: Y seguro que te has echado la culpa de todo. Por eso tienes los nudillos así -toma tus manos entre las suyas- Eres tonta, de verdad.
Abres los ojos mirando a tu amiga.
Irene: Ni si quiera sé de qué demonios te has echado la culpa. Tú no tienes la culpa de nada más que de intentar hacer las cosas bien -te abraza-
El abrazo llega muy inesperado pero muy bien recibido. Lo necesitabas. Después de todo, ¿qué hay mejor que un abrazo de tu mejor amiga?
Iris: ¿Sabes si Belén ha hablado al final con su padre?
Te separas de Irene y miras a Iris alicaída. Niegas con la cabeza.
Alejandra: Supongo que me enteraré cuando me llame el padre
Iris: Sabes que si se le ocurre tocar a Aron puedes denunciarle y se le cae el pelo, ¿verdad?
Miras atónita a tu amiga.
Iris: Según el Artículo 757 del Capítulo I, Disposiciones generales, "Sin perjuicio de lo establecido para los procesos especiales, el procedimiento regulado en este Título se aplicará al enjuiciamiento de los delitos castigados con pena privativa de libertad no superior a nueve años, o bien con cualesquiera otras penas de distinta naturaleza bien sean únicas, conjuntas o alternativas, cualquiera que sea su cuantía o duración."
Irene: ¿Y en castellano?
Iris: Que como le de por tocar a Aron llamo a mi padre y se va directo a la cárcel diez años, por retenimiento de rehenes y amenaza a una menor.
Alejandra: No soy menor
Iris: Para el juez si
Irene: ¿Por qué?
Iris: Mi padre es juez.
Irene enarca una ceja y esboza una media sonrisa.
Alejandra: Pero Tomás lo sabe y su abogado...
Iris: Bueno, da igual, solo por retenimiento de rehenes son nueve años, lo de la amenaza era por adornar un poco.
Tu pierna va a un ritmo tal de una batidora y tú no puedes controlarla, parece que va por separado de tu cuerpo. Irene te abraza una vez más intentando calmarte.
Alejandra: ¿Por qué, Irene? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a mi? No lo entiendo
Irene: Tranquila... ¿Recuerdas lo que me dijiste hace unos días? Todo va a salir bien...
Alejandra: Esta vez alguien va a salir perdiendo
Irene: ¿Qué parte de "Todo va a salir bien" no entiendes?
Irene se separa un poco de ti y aparta tu pelo enmarañado de tu cara, te sonríe.
Irene: Todo.
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