viernes, 4 de abril de 2014

Capítulo 64. Cambio de planes.

Aron: No lo entiendo

Andrea: Joder Aron, es mi sueño y lo sabes perfectamente

Aron: Pero los que vamos a estar aquí currando para intentar comer somos nosotros

Alejandra: Nosotras también vamos a trabajar, no vayas por ahí

Aron: Se suponía que eran unas vacaciones para estar todos juntos el último año antes de la universidad, no para que cada uno fuera a su bola. Ya casi no sé nada de vosotras dos

Andrea: Van a ser sólo unos meses

Iris: Es que hemos pagado el apartamento para estar unas semanas juntos porque desde que nos fuimos de acampada nada ha vuelto a ser igual

Andrea: ¿Y alguien te dijo que no te fueras? Porque creo recordar que te lo pasaste genial en el laguito mientras Aron y yo nos quedabamos aquí trabajando

Aron: El caso es que yo siempre me quedo solo

Alejandra: No queremos dejarte solo Aron

Aron: Parece que desde que hemos llegado aquí ya no os importa nada más que esos estúpidos

Andrea: ¡No los insultes!

Aron: ¿Son ellos más importantes que yo?

Miras a Andrea preocupada por lo que pueda decir por la boca en un momento de enfado como éste.

Andrea: No pero...

Aron: Ah, menos mal. Ya pensaba que me ibas a cambiar por unos tíos a los que conoces de unas semanas

Alejandra: Nadie tiene que cambiar a nadie, no se trata de elegir. Tú tienes tu trabajo y nosotras el nuestro. Punto, no hay nada más que hablar

Aron: ¡Si que hay! ¿Qué os parecería si ahora recojo mis cosas y me voy de vuelta a Madrid?

Alejandra: ¡No!

Aron: ¿No? ¿Por qué? Si nos vamos a ver el mismo tiempo

Andrea: Pero...

Tu móvil suena salvándote de aquella situación. Suspiras aliviada.

Alejandra: ¿Si? -alejándote de tus tres amigos-

Irene: Ale, ¿está Iris por ahí?

Alejandra: Eh... Si, ¿por?

Irene: Pásamela

Alejandra: ¿Todo bien?

Irene: Si, si, son buenas noticias.

Alejandra: Bien

Te quitas el móvil y vas a por Iris. Pones una mano en su hombro, movimiento que la hace girarse.

Alejandra: Es para ti - ofreciéndole el móvil-

Iris frunce el ceño, lo coge y se aleja.

Aron: ¿Entonces qué?

Alejandra: Que voy a hacer lo que me de la gana -encogiéndote de hombros-

Aron: ¿Te da igual lo que hemos hablado?

Alejandra: No quiero que todo esto cargue encima de ti Aron, pero es mi trabajo, mi vida, mis amigos y mi futuro

Aron: Tu futuro está en la universidad, ¿o ya no te acuerdas de que tienes que volver a Madrid?

Alejandra: Aron, olvida lo que haya dejado en Madrid. Yo estuve en el internado porque no tenía donde ir. Me saqué el bachillerato y quiero seguir estudiando pero ahora lo que tengo es mi presente y mi futuro y, que coño, que no me ha dicho ni mi padre lo que tenía que hacer en cada momento, no me lo vas a decir tú ahora

Aron: Pero Ale...

Aron pone una mano sobre tu antebrazo haciendo amago de acariciarlo.

Alejandra: Déjame en paz Aron

Te deshaces de su mano y entras en tu habitación dando un portazo. Andrea intenta pasar detrás de ti pero la puerta se la cierra antes de que pueda hacerlo. Toca la puerta.

Aron: ¿Qué cojones?

La música empieza a sonar estruendosamente alto desde dentro de tu habitación. Iris cuelga el teléfono con una sonrisa y se dirige a ellos.

Iris: ¿Qué ha pasado?

Aron: Ale, que se haenfadado y se ha encerrado

Iris resopla, se acerca a la puerta y llama con los nudillos.

Iris: Ale -alargando la "e"- Tengo buenas noticias

Andrea: ¿Cuales?

Iris: Me voy con vosotras

Aron: ¿Qué? Te has vuelto loca

Iris: No, de dependienta en una zapatería a administradora de jornada y ocio de One Direction creo que no me queda ninguna duda

Aron: ¡Pero Iris!

Iris: Lo siento

La música empieza a sonar mucho más alto y un olor empieza a invadir la casa. Andrea frunce el ceño y se vuelve hacia la puerta.

Aron: ¿A qué huele?

Iris: Es tabaco

Aron: pero ese no es el tabaco que suele fumar

Andrea: Es el tabaco de Zayn

Aron: Huele muy fuerte

Andrea: Es muy fuerte

Iris se acerca a la puerta y empieza a golpearla con la mano abierta.

Iris: ¡Aleandra! ¡Alejandra abrenos!

Se oyen risas desde el otro lado de la puerta. Algo está pasando ahí dentro de lo cual están perdiendo conciencia.

Andrea: Ale, está dejando de tener gracia

Aron: Quita -apartando a sus amigas de la puerta-

Iris: ¿Qué haces?

En un instante que dura menos que el suspirar incrédulo de Andrea, Aron sube la pierna y asesta una patada lateral al picaporte haciéndolo caer repiqueteando con fuerza sobre la trima.

Iris: ¡Aron!

La puerta se abre dejando salir el gran humo contenido y el vociferío de la música a máximo volumen. Cuando Andrea entra no ve nada pero es Aron quién lo confirma.

Aron: ¿Dónde está Ale?

Iris: Ni idea, pero aquí no está.

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