Alejandra: No te enteras joder. Que me da igual. Ellos son lo que me importa ahora, tú quedaste atrás. No me digas todo lo que has hecho por mi y date cuenta de que, después de lo que hiciste, no quiero que me dirijas ni si quiera. Si me estuviera muriendo de hambre no aceptaría nada tuyo. Destruiste mi vida y la de mi hermana. Eso no se las hace a unas hijas. Tú no eres mi padre, no te comportaste como tal.
Cuelgas el teléfono y lo tiras contra la cama que cae rebotando varias veces sobre ella. Resoplas y frotas tu cara. Casi una hora de conversación telefónica para terminar así. No entendías por qué te había llamado y ahora no entiendes por qué le cogiste el teléfono. La puerta de tu habitación se abre cuando tú estás golpeando el marco de tu cama con la punta destrozada de tu zapatilla.
Iris: ¿Ale? ¿Ya has terminado?
Alejandra: Por suerte -dejas de golpearla-
Iris: ¿Qué quería?
Alejandra: Que volviera con él
Iris levanta una ceja.
Iris: ¿En serio?
Alejandra: Se ha dado cuenta de la mierda de vida que lleva. Tenía tres personas importantes en su vida: Mi madre, mi hermana y yo. Dos han muerto y la otra le quiere muerto.
Iris: No digas eso Ale
Alejandra: Lo digo y muy segura de ello
Iris: No puedes querer que tu padre se muera
Alejandra: A ver, no lo quiero pero no quiero saber nada de él, por lo tanto para mi es como si lo estuviera, esta hora sólo ha hecho que recuerde lo que tenía ligeramente apartado en mi cabeza. Un padre, que se supone que debe hacerte reír en cada momento, y las últimas veces que he estado cerca de él, sólo me ha hecho llorar
Iris no dice nada. Abrumada por el silencio roto que produce la goma de la suela de sus zapatos, Iris se deja caer, abrazando tu cuello.
Alejandra: No pasa nada
Iris: ¿Quieres que te deje sola un rato?
Asientes. Tu barbilla choca con su brazo marcando el ritmo de un vals de un solo compás. Iris te da un beso en la mejilla.
Iris: Te veo luego entonces
Sólo tarda 15 segundos en salir de la habitación y, sin embargo, se te hace eterno ese mismo tiempo que es lo que tardas en dar una vuelta sobre ti misma y caer redonda sobre tu cama con los brazos extendidos. Una voz llega lejana desde la habitación.
Carolina: ¿De verdad quieres estar sola?
Te levantas sobresaltada, irguiendo tu espalda.
Alejandra: Que susto Carolina
Carolina: Joder hermanita, te asustas muy fácilmente -sentándose a tu lado-
Alejandra: No te esperaba
Carolina: ¿Y a papá si?
Alejandra: No le llames así
Carolina ríe.
Carolina: Es nuestro padre, te guste o no
Alejandra: No lo siento así
Carolina: Solo fueron unas patadas, no te puedes pasar la vida culpándole por ello, te necesita y tú a él
Alejandra: Yo no le necesito para nada, he estado muy bien sin él
Carolina: Has estado sin él. Punto.
Alejandra: Y quiero seguir así
Carolina: ¿Para poder tirarte a los chicos de uno en uno?
Alejandra: ¿Qué cojones? ¿Qué dices?
Carolina: Ya van dos de cinco, no está nada mal hermanita, ¿quién va a ser el siguiente? ¿Louis?
Alejandra: Carolina creo que te estás pasando
Carolina: Si, me hace mucha gracia como le hablabas a Liam de mi, diciéndole que le quise como nadie y luego le das consejos a Iris para conquistarle, cuando por dentro estás deseando quedarte a solas con él para demostrarle de que somos capaces las Sanz
Alejandra: Vete a la mierda
Te levantas tomando impulso con tus manos y sales de la habitación dando un portazo. Resoplas y te tiras en el sofá.
Irene: ¿Y esos humos señorita?
Alejandra: Mi padre, que me ha puesto de mala leche
Irene: Pues sonríe, estamos en Estados Unidos, ningún sitio es tan bonito como New York -sentándose a tu lado con una taza de leche caliente entre sus manos-
Alejandra: Siempre has odiado New York
Irene: Y lo odio. Da mucho asco.
Abres mucho los ojos y alzas las manos a ambos lados de tus hombros riendo. Unos nudillos noquean la puerta suit que estáis compartiendo. Te pones en pie y te alejas de Irene, de espaldas señalándola.
Alejandra: Estás loca -riendo-
A dos pasos de la puerta das un giro de 180º . Alzas la mano llevándola hasta el picaporte para girarlo. Tus ojos se fijan en unos zapatos perfectamente embalsamados en betún negro. Estás segura de que si te pusieras en cuclillas podrías verte el menor grano que tuvieras. Asciendes recorriendo, con la vista, los pantalones de la persona que tienes en frente, también negros. La chaqueta, un tono más clara, se cierra con un botón en el centro del pecho de su poseedor. Cuando terminas de realizar un examen exaustivo del cuerpo del chico, empiezas con el de la cara. Es moreno, con ojos muy oscuros. Tiene una preciosa sonrisa que dibuja unos bonitos oyuelos en sus mejillas. Su familiaridad te abruma por dentro cuando extiende su mano hacia delante.
Alejandra: Hola
Chico: Hola -haciendo una pequeña reverencia con la cabeza-
Devuelve la mano a su estado original al ver que no es correspondido por ti.
Alejandra: ¿Quería algo?
Chico: ¿No han pedido nada de ésta habitación?
Un grito rompe tu ensimismamiento desde dentro de la suit.
Andrea: ¡He sido yo!
Andrea aparece dando pequeños salitos por detrás de ti.
Andrea: La ostia. Pero no pensaba que fuera a venir un chico tan guapo -mordiéndose el labio inferior-
El chico baja la cabeza sonriendo sonrojado. Andrea se apoya en el quicio de la puerta sonriendo.
Chico: ¿Qué podría hacer por usted?
Andrea: Como vuelvas a llamarme de usted te corto las pelotas -irguiéndose y cruzándose de brazos-
Chico: Perdón -riendo-
Andrea: Decirme tu nombre
Chico: James
Levantas la cabeza sorprendida para mirarle. Él te sonríe.
Alejandra: ¿Eres...?
Él te guiña un ojo.
Andrea: ¿Os conocéis? -señalándoos primero a uno y luego a otro-
Alejandra: Una vez, hace mucho tiempo
James: Mucho
Alejandra: Te tuviste que llevar muy mala impresión mía...
Irene roza tu hombro con el suyo cuando se une a la conversación.
James: No, la verdad es que no
Andrea: Bueno... Aquí hubo tema
James: La verdad es que no... Pero bueno, ahora tengo que realizar mi trabajo
Andrea: Es verdad. ¿Puedes traerme el mejor tabaco que tengáis a vuestra disposición?
Irene: ¿Fumas?
Alejandra: ¿Desde cuándo?
Andrea: No es para mi, es para Zayn me ha mandado un mensaje
Irene: ¿No la puede pedir él? Está una planta más arriba
James: Perdonar, ¿estáis hablando de Zayn Malik?
Las tres os volvéis en redondo para mirarle anonadadas.
Andrea: Si, ¿por?
James: A sido él el que me ha dicho que subiera yo siempre a atender esta habitación
Alejandra: Lo mato
Te das la vuelta y te alejas del grupo de tus amigas. James ríe a tu espalda, se despide de tus amigas y oyes como se cierra la puerta.
Irene: ¿Éste es...?
Andrea: Joder como está el camarero
Te das la vuelta en redondo para señalar a tu amiga.
Alejandra: Ni se te ocurra.
Irene ríe.
Irene: Si ni te acordabas de él
Alejandra: ¿Cómo me voy a acordar si sólo cruzamos tres frases?
Andrea: Pues yo que tú no hacía planes para esta tarde, por si acaso
Irene: ¿Te dejamos la habitación libre?
Alejandra: ¡Irene!
Iris: ¿Quién va a fo...tografiarse?
te giras un poco para ver a tu amiga entrar desde el pasillo de las habitaciones al salón con el móvil en la mano.
Alejandra: Nadie
Andrea: Alejandra
Alejandra: Calla
Irene: Yo no negaría la posibilidad
Iris: ¿Con quién? -levantando la vista del móvil-
Alejandra: Con nadie
Andrea: Eso ya lo veremos
Alejandra: Iros a la mierda
Como si os hubiérais puesto de acuerdo, las cuatro caéis en el sofá, unas sobre otras, lo que provoca muchas risas.
Alejandra: Y tú... Me parece que me tienes que contar algo -mirando a Iris-
Iris: ¿El qué?
Alejandra: No dormí en mi cama los días que estuve en el apartamento porque cierta señorita se llevó a cierto chico a casa. No te pregunté nada porque estaba Aron y no era plan pero ya estás soltando todo.
Iris: ¿Con Liam dices? -sus mejillas empiezan a sonrojarse con solo pronunciar su nombre-
Irene: Uy. Uy.
Andrea: Puta. Y no me dijiste nada
Iris se escurre en el sofá. Sus carrillos empiezan a verse coloreados como si con un lápiz carmín se hubiesen retocado.
Iris: No pasó nada
Alejandra: Ya, claro
Iris: En serio, estuvimos haciendo el tonto, riéndonos y eso pero no hubo ningún beso
Andrea: ¿Nada de nada?
Iris niega con la cabeza moridiéndose el labio inferior.
Irene: Voy a tener que hablar muy seriamente con Liam
Iris ríe como si fuera una niña de tres años contagiándote una dulce sonrisa.
Alejandra: Hija menuda cara de tonta
Iris: ¡Calla!
Lanza un cojín que impacta contra tu cara haciéndote caer sobre el respaldo del sofá e inaugura una pelea de cojines entre las cuatro.
Hola Natalia,
ResponderEliminarBuenoa días, tardes o noches, según cuando vallas a leer esto, quiero darte las gracias por todas las emociones y sentimientos que me has hecho sentir con esta novela, han sido los bueno momentos en los que los días que subías estaba la primera leyendo y mis más cien mensajes que había en tu WhastApp, y todos los sofocones que me he tragado con esta novela, llamame loca, pero es así y tú lo sabes, también gracias por crearla, siempre han dicho que lad segundas temporadas de algo no son tan buenas como las primeras, pero yo pienso que esta es tan buena como la primera, y creo que no soy la única, las dos partes son tan buenas como cada una por separada, esta novela se ha convertido en un pequeño, pero muy grande pasatiempo para mí, para sonreír, llorar o reír con ella, esto no es la realidad, pero yo me lp imagino como si fuera, y aunque estés cabreada, cosa de la que soy culpable, y me arrepiento muchísimo, Natalia, sé que te vas a convertir en un gran escritora, y mucha más gente lo sabe, bueno Natalia, creo que sabes quien soy, te quiero. "Just Little Things vivirá siempre en mí."
Gracias. Gracias por este comentario.
EliminarMe has dejado sin palabras. De verdad. Estoy sin palabras.
Gracias.