lunes, 21 de abril de 2014

Capítulo 68. She's not afraid.

Niall: ¿Estás segura? No me importa quedarme toda la noche

Alejandra: No pasa nada, de verdad. Ya te he causado demasiados problemas

Niall: No eres un problema idiota

Sonríes y le abrazas. No has hablado con nadie de Carolina como la ves tú. Nadie podría saberlo, te tomarían de loca. Sin embargo, con Niall parece que no es necesario pronunciar palabras. Conoce tus miedos a la perfección pero... ¿Se está convirtiendo Carolina en uno de ellos? No entiendes por qué ha hecho eso, el momento era perfecto, no tenía que haber interrumpido, no tenía que aparecer, no estabas sola. No entiendes nada.

Alejandra: Vete a descansar, mañana será un día largo

Niall te mira, sonríe y te da un beso en la mejilla.

Niall: Hasta mañana

Sonríes ya de espaldas a él. Abres la puerta y entras en la habitación. Es tarde por lo que no entrarás dando la nota. Te quitas el bolso y lo dejas sobre el sofá. Todas las luces están apagadas y en la habitación reina el silencio. Te quitas las zapatillas para no hacer ruido y, con cautela, vas a tu habitación. Enciendes la luz y cierras la puerta. Te tiras sobre la cama. Estás agotada de tanto llorar. Notas tu móvil en tu bolsillo trasero. Lo sacas.

"¿Estás ahí?
  ¿Ale?
  Necesito hablar contigo.
  Llámame en cuanto veas esto.
  Joder es muy tarde, ¿qué estás haciendo?
  Alejandra, por favor.
  Bueno, no te molesto más.
  Llámame o mándame un mensaje o algo cuando lo veas. Tenemos que hablar."

Resoplas y cierras los ojos. "¿Qué narices querrá ahora Aron?"

"Dime."

Apagas el móvil y lo tiras al suelo. Con la funda que tiene sabes que no se va a romper. Entonces oyes un, serio y enfadado, "Auch". Te incorporas inmediatamente en la cama y miras a la izquierda. Está Carolina sentada en el suelo, apoyada contra una pared. El móvil está encima de ella.

Alejandra: Hola

Carolina: Hola

Alejandra: ¿Qué haces aquí?

Carolina: Darte una sorpresa

Alejandra: No me gustan tus sorpresas

Dejas caer tus piernas por el borde de la cama.

Carolina: Antes te encantaban

Alejandra: Antes no aparecías como si nada, interrumpiéndome cuando estaba con gente

Carolina: ¿Y ahora...?

Alejandra: Ya lo has hecho dos veces

Carolina: Lo único que quiero es que no te equivoques

Alejandra: Tú siempre eras la de "para aprender hay que equivocarse"

Carolina: Era -recalca-

Alejandra: Pues te he hecho caso

Carolina: Te equivocas mucho

La serenidad de tu hermana hace que te desquicies.

Alejandra: ¿Quién eres tú para decirme eso?

Carolina: Tu hermana

Alejandra: Pues estoy tratando de hacerlo lo mejor que puedo

Carolina: Pues no sabes hacerlo bien

Alejandra: Me haces daño cada vez que apareces Carol, no sé cómo te las arreglas

Carolina: Las verdades duelen, sólo trato de que veas como eres para que te des cuenta que no está bien lo que haces

Alejandra: ¿Y qué estoy haciendo tan mal?

Carolina: Dar segundas oportunidades, mirar a amigos con otros ojos, disimular palabras, perdonar putadas. Fingir, en definitiva.

Alejandra: No estoy fingiendo

Carolina: Cierra los ojos y dime qué es lo que más desearías en este mismo momento

Haces caso a tu hermana. Lentamente cierras los ojos. Tienes miedo de que cuando vuelvas a abrirlos ya no esté ahí y a la vez te produce tremendos escalofríos tenerla cerca.

Carolina: ¿Y bien?

Alejandra: Tenerte a ti, de nuevo conmigo

Carolina: Estoy aquí

Abres los ojos y ahí está. A tu lado, sentada con una mano sobre tu pierna.

Carolina: Y cuanto más vengo, más me odias

Alejandra: No te odio -apresuradamente-

Carolina: Pero no quieres escuchar mis consejos

Alejandra: Antes aparecías sólo conmigo y ahora... Estaba en un buen momento con Niall Carol...

Carolina: ¿Tan bueno como el de Zayn?

Alejandra: Momentos distintos

Carolina: Tienes que aclararte

Alejandra: Tengo todo muy claro

Carolina: A mi no me mientas, no sabes hacerlo y te pillo siempre -poniendo los ojos en blanco-

Alejandra: No tengo novio, sólo estoy viviendo mi vida de una forma diferente

Carolina: De una forma que siempre has odiado

Alejandra: Pues ahora me gusta. No tengo que preocuparme por nada, ni dar explicaciones a nadie. Hago lo que me viene en gana en cada momento. Se está genial sin estar enamorada -sonriendo feliz-

Carolina: ¿Ves? No dejas de fingir

Alejandra: No estoy fingiendo

Carolina: Esa sonrisa es más falsa que la que pusiste cuando abriste aquella muñeca que te regalaron por navidad. -chista la lengua riendo débilmente- Como la odiabas

Cierras tus labios, uniendolos en una fina linea.

Carolina: Tienes miedo a enamorarte

Alejandra: ¿Qué?

Carolina: Desde que lo tuyo con Niall se terminó te creaste una barrera al amor. No amaste a Aron, no amas a Zayn y dudo mucho que lo que sientas por Niall ahora sea amor

Alejandra: Te estoy diciendo que no estoy enamorada

Carolina: Lo que tienes miedo es a que ese sentimiento vuelva. A volver a sentirte tan vacía como cuando tuviste que recoger tus cosas e irte de la casa que teníais juntos, y en parte me siento culpable de ello

Alejandra: Tú no tienes la culpa de nada, fui yo la que se volvió una gilipollas

Carolina: Te asustaste. Estabas casi tan asustada como lo estás ahora

Alejandra: No le tengo miedo a nada Carolina

Carolina: Te equivocas de nuevo. No tienes miedo de ir por ahí llamando la atención de los paparazzis, no tienes miedo a volverte loca. Ni si quiera tienes miedo a las películas de miedo, pero no me puedo creer cómo tienes tanto miedo a enamorarte.

Frunces el ceño. ¿Acaba de recitar el estribillo de She's Not Afraid, canción de los chicos, o es tu imaginación?

Carolina: Te encantan esos chicos pero sabes que ninguno te llena completamente

Alejandra: Tampoco busco que me llenan de ese modo

Carolina: A veces las cosas no se buscan, a veces llegan de pronto y te sorprenden

Alejandra: ¿A qué te refieres?

Carolina: ¿Sabes cuál es tu problema? Te has acostumbrado a estar sola. Que todo el mundo te quiera y tú no querer a nadie. Te has acostumbrado a hacerte la dura para que no te vuelvan a hacerte daño y cuando notas que, de repente, alguien más aparece en tus planes, te asustas y niegas que le quieres aunque sabes que no es así.

Alejandra: ¿Y cuál es tu consejo? ¿Que me deje enamorar? ¿Que vuelva a ser la tonta que caía rendida a sus pies?

Carolina: Mi consejo es que te dejes llevar.

De pronto un sonido irrumpe en la tranquilidad de la habitación. Miras a tu móvil que está iluminado en el suelo. Vuelves a mirar a tu lado para mirar a Carolina. Ya no está. Se ha esfumado como si fuera el humo de tu boca en un día frío de invierno. Te levantas para coger el móvil. Tienes un mensaje nuevo de un número desconocido.

"Hola. 
 Perdona las horas. Supongo que no tienes ni idea de quién soy pero un amigo tuyo me ha dado el número y me encantaría poder hablar contigo, quedar para tomar algo... En fin, dime algo por favor. 
 Pd: Soy James."

No hay comentarios:

Publicar un comentario