viernes, 20 de junio de 2014

Capítulo 83. ¿Por qué?

Llegas a tu cuarto y te lanzas a la cama tapando tu cara con un cojín para que nadie escuche tus sollozos. Tratas por varias veces de ahogar tu respiración pero sólo consigues atragantarte unas cuantas veces y agitar tu respiración. Cansada de no conseguir nada que te satisfaga saltas de la cama y emprendes marcha rápida hasta el baño. Sabes que no hay nadie en la habitación, ¿qué puedes perder? Si antes funcionaba, ¿por qué no iba a hacerlo ahora?

Cierras la puerta del baño con cerradura para asegurarte de que nadie pueda entrar. Abres el grifo ya por pura costumbre más que para que nadie te oiga. Levantas la tapa del retrete y recoges tu pelo en una coleta. Cierras los ojos, tienes miedo de lo que pueda venir a continuación. Introduces tus dedos en tu boca provocando varias arcadas. Sacas tus dedos varias veces de tu boca indecisa pero, al final, coges fuerza para hacerlo una última vez. De pronto alguien agarra tu muñeca e introduce mucho más tu mano en tu boca haciendo que se te corte la respiración al instante. Abres inmediatamente los ojos asustada y luchas por sacar la mano de tu boca que te está provocando arcadas y asfixia. Tras unos segundos de desesperación consigues apartarla del orificio de respiración. Te alejas a gatas rápidamente del retrete, asustada.

En frente de ti, ves unas piernas. En concreto unas converse rojas muy desgastadas. Tratando todavía de recuperar el aliento, lloras desconsolada a la vez que elevas la mirada por las piernas de la persona terminando por reconocer la cara de tu hermana. Tu rostro se ensombrece de pánico. Ella se aproxima a ti poniéndose en cuclillas. Se muestra enfadada. Tú jadeas.

Carolina: ¿Qué haces?

No dices nada, no puedes decir nada.

Carolina: ¿Que qué haces? -repite-

Niegas con la cabeza. Te ayudas de las manos para desplazarte por el suelo pero lo haces muy lentamente. Estás hipnotizada por el miedo.

Carolina: ¿Otra vez vuelves a vomitar?

Niegas con la cabeza. Estás temblando, no puede moverte.

Carolina: ¿Te has mirado? Das asco, estás extremadamente delgada. No sé cómo nadie puede fijarse en ti. -agarra tus muñecas- Son puros huesos. ¡Qué asco!

Alejandra: Has... Has intentado ahogarme

Carolina: Mira, un favor le haría a todo el mundo

Alejandra: ¿Qué estás diciendo?

Carolina: Le haría un favor a Zayn, le haría un favor a Niall, le haría un favor a Andrea, le haría un favor a Liam, creo que incluso te haría un favor a ti

Alejandra: ¿Quién eres tú? ¿Qué has hecho con mi hermana? Carolina nunca diría eso

Carolina esboza una media sonrisa torcida.

Carolina: ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo? Soy yo. Tu hermanita.

Carolina extiende el brazo para tocarte la cara. Reaccionas encogiéndote y escondiendo el rostro entre tus piernas. Tiemblas tanto que eres incapaz de controlar tu cuerpo.

Carolina: No sé cómo no te das vergüenza, haciendo daño a absolutamente todo el mundo

Alejandra: Yo no... Yo no quiero hacer daño a nadie...

Carolina: Pues lo haces. Parece que no haces otra cosa en la vida.

Alejandra: ¡Eso no es verdad!

Carolina parece estupefacta por el grito durante unos segundos pero en seguida recupera la compostura.

Carolina: Perrie. Te acostaste mil veces con su novio y has roto su relación.
              Zayn. Le has dado ilusiones y ahora le has roto el corazón.
              Niall. Pretendes reconstruir vuestra historia sabiendo que tienes pánico a volverte a enamorar.
              Belén. Has hecho que hable con su padre cuando sabes que lo odia.
              Aron. Le has roto el corazón a él también por querer "intentar" hacerte la feliz.
              El padre de Belén. Le separaste de su hija y no le dices la verdad de todo.
              Irene. Sabes que no pasó nada entre Andrea y Harry y aunque es tu amiga no se lo cuentas.
              Harry. No le ayudas con lo de Irene sabiendo que lo puedes solucionar.
Si quieres continúo con la lista.

Tus ojos están llenos de lágrimas, atendiendo a cada palabra que se clava como un puñal cada vez un poco más en tu pecho. No hay ninguna mentira en sus palabras. ¿Realmente eres tan mala persona?

Alejandra: Pero yo no quería que nada de eso pasara...

Carolina: ¡Pero ha pasado! Se supone que son tus amigos o algunos algo más especial y tú no haces más que joderlos

Alejandra: Pero yo sólo intento hacerlo bien

Carolina: ¡Mentira! ¡Sólo piensas en ti! Pobrecita de ti que has sufrido mucho, pobrecita de ti que has perdido mucho, pobrecita de ti que te han hecho mucho daño. Tú, tú, tú y tú. ¡¿Y los demás qué?! No piensas en que Liam perdió a su mujer y sus hijos a la vez. No piensas en que Irene perdió a sus cuatro mejores amigas en cuestión de meses. No piensas en que destrozaste la vida de Niall. No piensas en que has destrozado también la de Holly. No piensas en nadie más que en ti, parece que el mundo va en tu contra pero eres tú la que intenta que el mundo gire a tu favor y eso no va a así hermanita.

Lloras mucho. Tragas saliva. La reprimenda de tu hermana está siendo muy dura.

Alejandra: ¿Y tú qué? Te fuiste. Te fuiste y me dejaste sola. No puedes venir ahora a reprimirme cosas. Las dos juntas nos hacíamos ver lo que estaba bien y lo que estaba mal. Ahora sin ti yo no puedo.

Carolina: ¿Ves? Otra vez tú. Soy yo la que está muerta Alejandra. Muerta. Mu-er-ta. No soy ni si quiera una realidad y pretendes que me someta a ti. ¿Cómo puedes ser tan sumamente egoísta? Se me ha ido la vida y aún así me tienes retenida a ti, pretendiendo que forme parte de una vida que ya no tengo.

Alejandra: Lo único que no quiero es perderte Carolina, no puedo perderte del todo.

Carolina: ¡No! Tienes miedo a quedarte sola, a gritar por las noches y que nadie te consuele, a cagarla con todo el mundo y que no haya nadie que te diga que todo va a ir bien.

Alejandra: Pero tú ya nunca haces eso. Cada vez que vienes es para regañarme o para echarme cosas en cara

Carolina: Porque últimamente no haces otra cosa que hacer todo mal

Alejandra: Pues intento vivir lo mejor que puedo

Carolina: ¿Vivir? Lo que tú estás haciendo estos años no es vivir, es pasar por la vida. Dime, ¿cuántas veces te has ilusionado, cuántas veces has llorado de felicidad, cuántas veces has querido detener el tiempo para vivir plenamente de esa felicidad?

Alejandra: No puedo. No puedo porque no me dejas, porque no puedo ser plenamente feliz sabiendo que tú ya no estás

Carolina: Si estoy, me tienes condenada a vivir en tu conciencia

Alejandra: ¡Yo no te he condenado a nada!

Carolina: Me tienes aquí, para "hablar conmigo" cuando te place, sin dejarme descansar...

Alejandra: ¡Pues vete si es lo que quieres! -la cortas-

Carolina calla perpleja pero en seguida reacciona furiosa.

Carolina: Ahora no me quieres, ¿no? Ahora quieres que te deje en paz, cuando te das cuenta que tengo razón, cuando ves que las verdades duelen, cuando ves que lo has hecho mal, que las personas que han depositado una nueva confianza en ti terminan quitándotela. Me das pena Alejandra, mucha pena.

Alejandra: ¡Calla! -te tapas los oídos- ¡Cállate! -escondes tu cabeza entre tus piernas- ¡No digas nada más! ¡Vete! ¡Vete de mi vida! ¡No quiero volver a verte! ¡No quiero volver a escucharte! ¡Lárgate de mi vida! ¡Te odio!

Lloras. Lloras desconsolada por las palabras que se atragantan en tu garganta haciendo que arda a cada frase que escupes.

Alejandra: ¡Olvídame! ¡Te odio! ¡¿Cómo has podido hacerme esto?! ¡Te odio!

Las palabras duelen en lo más profundo de tu corazón. Estás temblando. Con tus piernas como escudo y tus manos a modo de tapones como si pudieran protegerte de tu hermana. Es irónico. Intentas protegerte de quien antes te protegía. Estás huyendo de tu mitad, estás huyendo de la única persona que te conocía plenamente. Tu vida entera se fue al garete cuando os arroyaron con el coche y tu hermana murió. Encontraste una manera de mantenerla un poco más viva. Dentro de ti todavía quedaba algo de ella y te lo has cargado. Tal vez tenga razón. Haces daño a absolutamente todo el mundo a tu alrededor, incluso a quien no está físicamente. ¿Cómo es posible no querer dejar ir a quién ya se ha ido por completo? Carolina era una reencarnación de tu felicidad. Su sonrisa era todo lo que te importaba. Ahora añoras las peleas donde os tirabais de todo. Las risas con los cojines. Ahora añoras los paseos por la noche abrazadas por vuestros padres. Erais una familia unida, y ahora no sólo os han dejado tu madre y tu hermana si no que has perdido también a tu padre. Has perdido todo lo que te importaba en la vida y lo poco que te quedaba, se esfumó.

Y ahí, en una esquina del baño, gritando al viento que odias a tu hermana y ahogando tu propia voz entre sollozos, arañando tu piel queriendo arrancarla, queriendo hacer que tu corazón deje de latir, alguien te encuentra.

1 comentario:

  1. El final me ha dejado muy intrigada , quien la encontrara ? Espero qué niall , síguela pronto por favooooor :)

    ResponderEliminar