Alejandra: Buena idea eso de que me dolía la tripa
Niall: ¿Has visto la cara que se les ha quedado a todos? -ríe- Irene me ha matado.
Alejandra: Es que estaba riéndome y hablando con ella tío, y saltas tú con esas
Ambos reís mucho.
Niall: Te estaba viendo mala cara, ¿vale?
Ríes.
Alejandra: Eres de lo que no hay.
Toca tu mentón y deposita sus labios en los tuyos de una forma tan suave que no puedes llamarle siquiera "beso".
Alejandra: Eres de lo que no hay.
Toca tu mentón y deposita sus labios en los tuyos de una forma tan suave que no puedes llamarle siquiera "beso".
Alejandra: Odio que los hoteles estén tan separados unos de otros.
Niall: Bueno, en realidad sólo está separado el mío. Que nos han marginado a Louis y a mi.
Pones pucheros y apoyas tu frente en su cuello, él acaricia tu espalda haciendo círculos en ella. Te echas un poco hacia atrás y entrelazas tu mano con la suya.
Alejandra: ¿Crees que Belén va a volver con Ginna?
Niall resopla.
Niall: Espero de verdad que no.
Cierras los ojos apesadumbrada y vuelves a juntar tu carrillo contra su pecho.
Niall: Aunque después de lo que he visto ahí dentro... La tía esa la ha comido la cabeza pero bien.
Alejandra: Es que no lo entiendo. Ella siempre luchaba contra todo lo que sus padres la imponían. Tenías que haberla escuchado hablar de ellos cuando éramos más pequeñas y ahora... Se ha dejado dominar.
Niall: No es fácil Alejandra. Esta gente no se anda con tonterías. Saben lo que tienen que hacer y como hacerlo. Cuando Ginna empezó a inculcarle sus costumbres Belén ya se creía enamorada de ella. Toda su relación fue una locura. ¡Por favor, si se quedó a vivir con ella cuando sólo la conocía de cuatro días!
Resoplas. Su mano comienza a subir y bajar por tu brazo.
Alejandra: Nunca me hagas eso
Niall: ¿Crees que podría hacértelo?
Le miras con los labios apretados y niegas con la cabeza. Niall sonríe con la misma dulzura de tu gesto. Te sientas a horcajadas encima de él.
Alejandra: Como nos pillen aquí...
Niall: Son las escaleras de hotel más cómodas que he probado nunca -mira a su al rededor-
Alejandra: ¿Has probado muchas escaleras de hotel?
Niall: Nunca con una chica como tú encima mía
Alejandra: Pero si con otras chicas -afirmas rendida-
Niall: ¿Y qué?
Alejandra: Eso es un sí...
Niall: ¿Y qué más da? Si no tenemos nada, ¿no?
Alejandra: ¿No habíamos quedado en que teníamos algo?
Niall: No quiero tener algo contigo, quiero tenerlo todo.
Tu boca se abre ligeramente pero consigues cerrarla a tiempo antes de que Niall sonría y tú le beses.
Alejandra: Si es que, ¿cómo no te voy a querer? No me dejas no hacerlo.
Le besas de nuevo apretando tus labios contra los suyos.
Niall: ¿Me quieres?
Alejandra: No te hagas el sorprendido
Niall: Ni se me había pasado por la cabeza. -no aparta su mirada de tus labios-
Alejandra: No, si tonto también eres un rato.
Niall: Me gusta oírtelo decir.
Con una sonrisa pendiendo de las comisuras de sus labios, retira el pelo de tu cuello.
Alejandra: ¿Que te quiero? Te quiero, te quiero, te quiero y lo sabes.
Vuestras miradas se cruzan y tu interior asciende y, como si estuviera en la lanzadera de una parque de atracciones, cae todo dentro de tu acelerando la adrenalina que recorre tus venas. Tus dedos tocan su cuello y localizan el ardor de tu cuerpo. Vuestros labios se unen pero estas vez dejáis a vuestras lenguas juguetear traviesas entre varias sonrisas cómplices.
Niall: ¿Crees que algún día estaré a la altura de ti?
Muerdes tu labio una vez antes de ponerte de pie y le ayudarle a levantarse. Pones tu mano encima de tu cabeza y la llevas hasta hacerla chocar con su pecho.
Alejandra: Hombre, la altura la das.
Niall ríe desesperado.
Niall: Odias estas conversaciones, ¿verdad?
Alejandra: La verdad es que si te prefiero callado.
Rodea su cuello con tus brazos y le besas de nuevo pero ésta vez él es más rápido y, antes de dejarte caer contra él es él quién te coloca entre él y la pared. Sus manos van hasta tu cuello que sin miramientos estira mientras se adueña de tus labios. Poco a poco mueve su mano haciéndola descender por tu cuerpo hasta llegar al borde de tu pantalón. Tus labios no andan faltos de los de él pero no puedes evitar querer más y más. Cada vez que Niall roza su piel con la tuya más ganas de besarle tienes. Es extraño como podrías pasarte la vida teniendo con él más que besos pero no te importaría pasártela con él teniendo sólo besos.
Alejandra: La señora de la limpieza se va a cagar en nosotros mañana
Niall: Si, justo estaba pensando yo en la señora de la limpieza
Ríes y gritas casi a la vez cuando sus manos buscan el broche de tu sujetador a la par que sus labios tu cuello.
Alejandra: Niall, no...
Niall: ¿No?
Te acerca más contra él haciendo fuerza en tu espalda. Su mano entra por fin en tu pantalón. Tus músculos se tensan y el calor empieza a aumentar todavía más cuando recorre tus braguitas hasta tocar tu ingle. Sus besos no te relajan pero si hacen olvidarse del mundo.
Niall: Pues cualquiera diría que no quieres
Ríes, le abrazas por el cuello. Coges su mano y la mueves un poco pero, cuando él menos se lo espera, le das un beso corto en los labios y terminas abriendo los ojos cuando tus pies tocan el suelo.
Niall: Alejandra no. No puedes hacer esto.
Alejandra: Quiero despedirme de Italia. Mañana nos vamos y no he comido una sola pizza todavía.
Niall mira el reloj. 2:23.
Niall: Alejandra... Cariño... Son las dos y media de la mañana... No hay ninguna pizzería abierta a estas horas... Pero si tienes hambre... -junta su frente a la tuya con una pícara chispa en la mirada- podemos solucionarlo.
Le besas, con tanta intensidad que no ves el momento de parar y cuando te obligas a hacerlo para no terminar en el último rellano teniéndote que tapar la boca y así no gritar, te retiras de él mordiéndole el labio, lo que le incita a no dejarte ir y besarte más.
Alejandra: No me vas a dejar, ¿no?
Niall suspira y se retira un poco de ti. Mira sus abultados pantalones. Le abrazas de nuevo notándole mucho más cerca.
Alejandra: ¿Y todo ésto por decirte que te quiero?
Niall: Todo esto por ser tú.
Las manos de ambos se entrelazan y las dejáis caer a los lados de vuestros cuerpos. Un nuevo beso, esta vez no pretencioso de nada más.
Alejandra: Te quiero.
Niall sonríe y hace chocar vuestras narices de forma cariñosa.
Niall: Deja de decirlo, anda.
Alejandra: ¿Por qué?
Niall: No quiero acostumbrarme.
Te da un nuevo beso cuando abres la boca para hablar. Le abras y él te levanta por los aires, llevándote a algún lado. Una vez en el suelo de las calles de Italia te mira y te peina una vez más. No puedes ni quieres evitar sonreír tontamente cuando le miras. No puedes creer que esto esté pasando de nuevo.
Alejandra: Inventaré una forma nueva cada día decírtelo.
La sonrisa de Niall se ha quedado de forma permanente y te encanta que sea por ti. Tu mano en su cintura y la suya sobre tus hombros mientras andáis por las iluminadas calles de Italia hacen centellear tus ojos húmedos por la emoción que causa tu constante felicidad.
Niall se detiene delante de ti y se muerde el labio nervioso.
Niall: ¿Qué me das si te cumplo tu deseo?
Alejandra: Depende de qué deseo sea.
Niall: Tú has pedido el deseo antes.
Alejandra: No recuerdo haber pedido ningún deseo.
Niall: Si.
Su sonrisa traviesa te inquieta tanto que terminas dando pequeños saltos en el sitio.
Alejandra: No sé cómo te las arreglas pero siempre terminas buscando un nuevo modo de sorprenderme.
Niall lleva tus manos a unirse tras su nuca y él une las suyas en la parte final de tu espalda.
Niall: ¿Qué era lo que más querías hacer en Italia?
Alejandra: Encontrar a Belén y llevármela conmigo.
Niall pone los ojos en blanco y mueve un poco la cabeza.
Niall: La otra cosa.
Te muerdes el labio inferior despellejándolo por los nervios.
Alejandra: No te lo voy a decir.
Niall: Vamos, -se queja- lo has dicho hace un rato
Enarcas una ceja. Niall ríe un poco y se aparta de delante de ti, te rodea y te abraza por detrás para acercarse a tu oído y susurrarte de la manera más cercana y cálida posible.
Niall: Aquí lo tienes. El único bar de toda Italia en el que los dueños están tan locos que van a preparar una pizza para dos niñatos que tienen hambre a las tres de la mañana.
Ríes mucho a medida que Niall te va hablando. Te giras y le coges de la camisa.
Alejandra: Ese no era mi otro deseo para Italia, tonto.
Su mandíbula se desencaja y su cara muestra una clara decepción. Tocas su pelo para tratar de tranquilizarlo pero él busca en ti más que un gesto de compasión. Necesita una explicación. Puedes notar su corazón bombardear su pecho sin dificultad.
Alejandra: Mi otro deseo eras tú, pasar una noche como la de ayer o estar como estamos ahora mismo. No podría imaginar un modo mejor de despedir la ciudad de Italia.
No puedes describir la sensación que recorre tu cuerpo cuando la sonrisa de Niall comienza a dibujarse en su cara. Tu estómago estalla en confeti. De pronto tus pies flotan, estás en el aire sujeta por los brazos de Niall que te hacen dar vueltas. Caes sobre su cuello riendo con sus carcajadas como melodía acompañante. Te besa toda la cara y después grita. Da saltos, te abraza y te besa. Así una y otra vez hasta que te coge las manos, deteniéndose unos segundos a examinar tu cara asegurándose de que no se trata de una mofa.
Niall: ¡Te quiero! -grita apretando fuerte tus manos. Las suelta y extiende los brazos en el aire- La quiero, ¿me oyen? -un par de parejas, un grupo de amigos y unos niños que estaban por la calle se giran a mirarle- Es la mejor chica del mundo y, ¿saben qué? ¡Estoy enamorado de ella! ¡Estoy completa y locamente enamorado de esta chica! -te mira rebosando felicidad. Junta su frente a la tuya y casi vuestros labios. Sus palabras se convierten en susurros- Estoy enamorado de ti Alejandra. Estoy enamorado de ti y siempre lo estaré.
Y así, con el agua del canal escoltando la luna llena que reina en Italia, Niall sella sus labios a los tuyos creando, de ese modo, una promesa que ambos sabéis que jamás romperá.
Alejandra: ¿Crees que Belén va a volver con Ginna?
Niall resopla.
Niall: Espero de verdad que no.
Cierras los ojos apesadumbrada y vuelves a juntar tu carrillo contra su pecho.
Niall: Aunque después de lo que he visto ahí dentro... La tía esa la ha comido la cabeza pero bien.
Alejandra: Es que no lo entiendo. Ella siempre luchaba contra todo lo que sus padres la imponían. Tenías que haberla escuchado hablar de ellos cuando éramos más pequeñas y ahora... Se ha dejado dominar.
Niall: No es fácil Alejandra. Esta gente no se anda con tonterías. Saben lo que tienen que hacer y como hacerlo. Cuando Ginna empezó a inculcarle sus costumbres Belén ya se creía enamorada de ella. Toda su relación fue una locura. ¡Por favor, si se quedó a vivir con ella cuando sólo la conocía de cuatro días!
Resoplas. Su mano comienza a subir y bajar por tu brazo.
Alejandra: Nunca me hagas eso
Niall: ¿Crees que podría hacértelo?
Le miras con los labios apretados y niegas con la cabeza. Niall sonríe con la misma dulzura de tu gesto. Te sientas a horcajadas encima de él.
Alejandra: Como nos pillen aquí...
Niall: Son las escaleras de hotel más cómodas que he probado nunca -mira a su al rededor-
Alejandra: ¿Has probado muchas escaleras de hotel?
Niall: Nunca con una chica como tú encima mía
Alejandra: Pero si con otras chicas -afirmas rendida-
Niall: ¿Y qué?
Alejandra: Eso es un sí...
Niall: ¿Y qué más da? Si no tenemos nada, ¿no?
Alejandra: ¿No habíamos quedado en que teníamos algo?
Niall: No quiero tener algo contigo, quiero tenerlo todo.
Tu boca se abre ligeramente pero consigues cerrarla a tiempo antes de que Niall sonría y tú le beses.
Alejandra: Si es que, ¿cómo no te voy a querer? No me dejas no hacerlo.
Le besas de nuevo apretando tus labios contra los suyos.
Niall: ¿Me quieres?
Alejandra: No te hagas el sorprendido
Niall: Ni se me había pasado por la cabeza. -no aparta su mirada de tus labios-
Alejandra: No, si tonto también eres un rato.
Niall: Me gusta oírtelo decir.
Con una sonrisa pendiendo de las comisuras de sus labios, retira el pelo de tu cuello.
Alejandra: ¿Que te quiero? Te quiero, te quiero, te quiero y lo sabes.
Vuestras miradas se cruzan y tu interior asciende y, como si estuviera en la lanzadera de una parque de atracciones, cae todo dentro de tu acelerando la adrenalina que recorre tus venas. Tus dedos tocan su cuello y localizan el ardor de tu cuerpo. Vuestros labios se unen pero estas vez dejáis a vuestras lenguas juguetear traviesas entre varias sonrisas cómplices.
Niall: ¿Crees que algún día estaré a la altura de ti?
Muerdes tu labio una vez antes de ponerte de pie y le ayudarle a levantarse. Pones tu mano encima de tu cabeza y la llevas hasta hacerla chocar con su pecho.
Alejandra: Hombre, la altura la das.
Niall ríe desesperado.
Niall: Odias estas conversaciones, ¿verdad?
Alejandra: La verdad es que si te prefiero callado.
Rodea su cuello con tus brazos y le besas de nuevo pero ésta vez él es más rápido y, antes de dejarte caer contra él es él quién te coloca entre él y la pared. Sus manos van hasta tu cuello que sin miramientos estira mientras se adueña de tus labios. Poco a poco mueve su mano haciéndola descender por tu cuerpo hasta llegar al borde de tu pantalón. Tus labios no andan faltos de los de él pero no puedes evitar querer más y más. Cada vez que Niall roza su piel con la tuya más ganas de besarle tienes. Es extraño como podrías pasarte la vida teniendo con él más que besos pero no te importaría pasártela con él teniendo sólo besos.
Alejandra: La señora de la limpieza se va a cagar en nosotros mañana
Niall: Si, justo estaba pensando yo en la señora de la limpieza
Ríes y gritas casi a la vez cuando sus manos buscan el broche de tu sujetador a la par que sus labios tu cuello.
Alejandra: Niall, no...
Niall: ¿No?
Te acerca más contra él haciendo fuerza en tu espalda. Su mano entra por fin en tu pantalón. Tus músculos se tensan y el calor empieza a aumentar todavía más cuando recorre tus braguitas hasta tocar tu ingle. Sus besos no te relajan pero si hacen olvidarse del mundo.
Niall: Pues cualquiera diría que no quieres
Ríes, le abrazas por el cuello. Coges su mano y la mueves un poco pero, cuando él menos se lo espera, le das un beso corto en los labios y terminas abriendo los ojos cuando tus pies tocan el suelo.
Niall: Alejandra no. No puedes hacer esto.
Alejandra: Quiero despedirme de Italia. Mañana nos vamos y no he comido una sola pizza todavía.
Niall mira el reloj. 2:23.
Niall: Alejandra... Cariño... Son las dos y media de la mañana... No hay ninguna pizzería abierta a estas horas... Pero si tienes hambre... -junta su frente a la tuya con una pícara chispa en la mirada- podemos solucionarlo.
Le besas, con tanta intensidad que no ves el momento de parar y cuando te obligas a hacerlo para no terminar en el último rellano teniéndote que tapar la boca y así no gritar, te retiras de él mordiéndole el labio, lo que le incita a no dejarte ir y besarte más.
Alejandra: No me vas a dejar, ¿no?
Niall suspira y se retira un poco de ti. Mira sus abultados pantalones. Le abrazas de nuevo notándole mucho más cerca.
Alejandra: ¿Y todo ésto por decirte que te quiero?
Niall: Todo esto por ser tú.
Las manos de ambos se entrelazan y las dejáis caer a los lados de vuestros cuerpos. Un nuevo beso, esta vez no pretencioso de nada más.
Alejandra: Te quiero.
Niall sonríe y hace chocar vuestras narices de forma cariñosa.
Niall: Deja de decirlo, anda.
Alejandra: ¿Por qué?
Niall: No quiero acostumbrarme.
Te da un nuevo beso cuando abres la boca para hablar. Le abras y él te levanta por los aires, llevándote a algún lado. Una vez en el suelo de las calles de Italia te mira y te peina una vez más. No puedes ni quieres evitar sonreír tontamente cuando le miras. No puedes creer que esto esté pasando de nuevo.
Alejandra: Inventaré una forma nueva cada día decírtelo.
La sonrisa de Niall se ha quedado de forma permanente y te encanta que sea por ti. Tu mano en su cintura y la suya sobre tus hombros mientras andáis por las iluminadas calles de Italia hacen centellear tus ojos húmedos por la emoción que causa tu constante felicidad.
Niall se detiene delante de ti y se muerde el labio nervioso.
Niall: ¿Qué me das si te cumplo tu deseo?
Alejandra: Depende de qué deseo sea.
Niall: Tú has pedido el deseo antes.
Alejandra: No recuerdo haber pedido ningún deseo.
Niall: Si.
Su sonrisa traviesa te inquieta tanto que terminas dando pequeños saltos en el sitio.
Alejandra: No sé cómo te las arreglas pero siempre terminas buscando un nuevo modo de sorprenderme.
Niall lleva tus manos a unirse tras su nuca y él une las suyas en la parte final de tu espalda.
Niall: ¿Qué era lo que más querías hacer en Italia?
Alejandra: Encontrar a Belén y llevármela conmigo.
Niall pone los ojos en blanco y mueve un poco la cabeza.
Niall: La otra cosa.
Te muerdes el labio inferior despellejándolo por los nervios.
Alejandra: No te lo voy a decir.
Niall: Vamos, -se queja- lo has dicho hace un rato
Enarcas una ceja. Niall ríe un poco y se aparta de delante de ti, te rodea y te abraza por detrás para acercarse a tu oído y susurrarte de la manera más cercana y cálida posible.
Niall: Aquí lo tienes. El único bar de toda Italia en el que los dueños están tan locos que van a preparar una pizza para dos niñatos que tienen hambre a las tres de la mañana.
Ríes mucho a medida que Niall te va hablando. Te giras y le coges de la camisa.
Alejandra: Ese no era mi otro deseo para Italia, tonto.
Su mandíbula se desencaja y su cara muestra una clara decepción. Tocas su pelo para tratar de tranquilizarlo pero él busca en ti más que un gesto de compasión. Necesita una explicación. Puedes notar su corazón bombardear su pecho sin dificultad.
Alejandra: Mi otro deseo eras tú, pasar una noche como la de ayer o estar como estamos ahora mismo. No podría imaginar un modo mejor de despedir la ciudad de Italia.
No puedes describir la sensación que recorre tu cuerpo cuando la sonrisa de Niall comienza a dibujarse en su cara. Tu estómago estalla en confeti. De pronto tus pies flotan, estás en el aire sujeta por los brazos de Niall que te hacen dar vueltas. Caes sobre su cuello riendo con sus carcajadas como melodía acompañante. Te besa toda la cara y después grita. Da saltos, te abraza y te besa. Así una y otra vez hasta que te coge las manos, deteniéndose unos segundos a examinar tu cara asegurándose de que no se trata de una mofa.
Niall: ¡Te quiero! -grita apretando fuerte tus manos. Las suelta y extiende los brazos en el aire- La quiero, ¿me oyen? -un par de parejas, un grupo de amigos y unos niños que estaban por la calle se giran a mirarle- Es la mejor chica del mundo y, ¿saben qué? ¡Estoy enamorado de ella! ¡Estoy completa y locamente enamorado de esta chica! -te mira rebosando felicidad. Junta su frente a la tuya y casi vuestros labios. Sus palabras se convierten en susurros- Estoy enamorado de ti Alejandra. Estoy enamorado de ti y siempre lo estaré.
Y así, con el agua del canal escoltando la luna llena que reina en Italia, Niall sella sus labios a los tuyos creando, de ese modo, una promesa que ambos sabéis que jamás romperá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario