martes, 15 de julio de 2014

Capítulo 95. Come back.

Alejandra: Lo siento. Jamás quise dejarte sola.

Sonríes mirando la lápida de tu hermana.

Alejandra: Te he traído algo bonito, espero que te guste.

Cambias las flores y te sientas al lado del jarrón, das una palmadita en la pierda.

Alejandra: Hacía tiempo que no venía. -relees la inscripción como hacías cada vez que ibas al cementerio "Carolina Sanz Pérez. (1996-2013)"- Llámalo miedo.

Coges aire por la nariz tomando el valor suficiente para recordar ese día.

Te vestiste de negro como habías hecho cada mañana desde que saliste del hospital. Habían retrasado el funeral de tu hermana para que tú pudieras acudir y ahora, a media hora de la misa, querías saltártelo como fuera. Niall agarró tu mano; se había venido contigo a España, por su puesto no te iba a dejar sola y, con él, vinieron Maura, Bobby, Greg, Denise y Theo de apenas unos meses en un carrito completamente negro. Te dio un beso en la frente con pesadumbre tras sus párpados cerrados. 

Niall: ¿Estás lista?

Alejandra: ¿Para ver cómo meten a mi hermana bajo tierra? Claro, no imagino un plan mejor para esta mañana de verano. 

Sonaste irónica como solías sonar siempre desde El Desastre. Recuerdas la tristeza en los ojos de Niall y la decepción de no poder hacer nada para que dejaras de hacerte daño, a ti y a todo el mundo a tu alrededor. 

Bajasteis las escaleras del hotel en el que os alojabais y Greg condujo hasta el tanatorio. No habías querido ir antes para evitar lamentos inútiles y condolencias que nunca podrían entender tu sentimiento. Cuando llegaste viste a Irene, agarrada de las manos de sus padres y a unos pasos por detrás viste a Harry. La madre de Irene se adelantó para intentar abrazarte pero tú la esquivaste y pasaste directamente a la salita reservada para el ataúd de Carolina. Cuando la viste a través del cristal no pudiste retener las lágrimas que ardían en tus ojos al pasar para caer por tu cara. Estaba tan blanca, tan pintada como una... Como una muerta. Mordiste tu labio intentando no soltar lágrimas tan fuerte que incluso te hiciste sangre que no repudiaste en probar. Alguien tocó tu hombro pero tú te desasiste de él con desdén. 

Liam: Hola Alejandra. 

Te diste la vuelta con una mano en la boca y los ojos llenos de lágrimas. No dijiste nada, sólo condujiste tu frente a su pecho y dejaste tus lágrimas salir para mojar su camiseta. 

Tus ojos se vuelven vidriosos. No ha habido una sola vez que no hayas llorado recordando ese momento. Era la primera vez que le viste desde El Desastre y no todavía toda tu piel se eriza al sentir sus músculos abrazarte. Ahora, con la mirada perdida en algún punto del cementerio todavía sientes esos músculos abrazarte y esas palabras rozar tu oreja.

Liam: No está. La hemos perdido del todo. No me lo puedo creer. 

Empezaste a pegar puñetazos en su pecho pero él ni si quiera se inmutó. 

Liam: La hemos dejado ir. Se nos ha escapado de las manos como si su vida no hubiera valido nada en la vida de los demás. 

A cada palabra tu corazón se hacía más pequeño y tú te reducías a lágrimas. 

Liam: ¿Y ahora qué nos queda? ¿Llorar a un cuerpo que está maquillado como ella jamás se habría dejado pintar, que está colocado de la forma en la que ella nunca habría dormido y que está rodeado por un montón de madera que ella ni si quiera habría escogido? Nos pasamos la vida tratando de ser felices para que de pronto todo nos cambie. Nos preocupamos por cómo se tomarán unos padres la decisión de sus hijos y ahora... Si tu padre lo hubiera sabido...

Niall: Liam. Basta ya. 

Eso fue lo único que le hizo callar. Recuerdas perfectamente la dureza en la voz de Niall y su firme sujección cuando te agarró el brazo. 

Niall: Vamos cielo, no tienes porqué...

Desquitaste toda tu rabia en él, apartando su mano de tu brazo de una forma bastante irritante. 

Abres y cierras tu mano lamentándote todavía por tu horrenda actitud que no cambiaste en todo el día, ni si quiera en todo la semana ni mes hasta que tu madre murió.

Saliste de la salita y entonces todo fueron lamentos, todo fueron palabras de consolación que quedaban muy lejos de consolarte lo más mínimo. Habían pasado dos semanas desde la muerte de tu hermana y no solo no lo habías asimilado ni aceptado si no que cada día lo llevabas peor. No quisiste ver a tus padres y sólo Zayn pudo contener tu rabia ya que focalizó su actitud en sacarte de quicio en un lugar apartado de todo el mundo por lo que luego pudiste volver a ser, durante unos segundos, tú. 

Denise se quedó fuera con Theo durante la misa. 

Recuerdas esos estúpidos "Esperamos verte pronto" y esos "Que el señor esté contigo". ¿Qué cojones le estaban rezando a un muerto? Tú no podías quitar la vista del ataúd que estaba cerrado como si ya hubieran cerrado un capítulo de sus vidas y a partir del momento en que la enterraran podrían seguir de un modo o de otro con ellas. Pero no tú. Cada día la recordabas, cada día dolía más, cada día era un nuevo "Ahora Carol haría esto". No se puede dejar ir en paz a una persona a la que has querido. ¿Qué pretenden conseguir con un funeral? Sólo se visten de negro para no destacar, se ponen gafas para que no les vean llorar y dicen siempre las mismas palabras. Nadie, por muchas palabras de disculpa que no tiene, podrá devolverte a tu hermana. En ese día escuchaste muchos "lo siento" pero el único que esperabas escuchar, el que tendría que salir de una boca que deseabas romper, no llegó. 

Lo que si llegó fue el momento en el que metieron una caja de madera, en la que todavía no te creías que tu hermana fuera dentro, en el coche fúnebre. Todos lo seguisteis en silencio hasta el cementerio que estaba a unos pocos metros. Niall se pasó todo el camino abrazándote. Ibais rodeados por sus padres y los de Irene. Tu madre y tu padre iban unos pasos por detrás de vosotros. Observásteis en silencio como el cura decía unas últimas palabras y hacía una cruz encima de La Caja. 

Uno por uno fueron hablando personas allegadas a Carolina pero no prestaste atención a nadie. Llegó tu turno del que no te hubieses dado cuenta si Niall no te hubiera avisado. Frotaste tus cejas como para despertarte y te pusiste al lado del ataúd; diste dos palmaditas a la piedra de la lápida que todavía no cubría el hueco echo a medida para Carolina y respiraste hondo. 

Alejandra: Se supone que hoy estamos aquí reunidos para llorar la muerte de una persona, para darnos la mano y besos en la mejilla, para demostrarnos que estamos ahí también en los malos momentos. -esbozaste una pequeña sonrisa- Está bien, me creeré vuestras correctas políticas y no criticaré el comportamiento de nadie puesto que seguramente yo sea la que peor se está portanto hoy.

Levantaste la barbilla y viste a tu madre llorando en frente de ti, brazándose a si misma. A su lado, Niall que te miraba espectante, y los demás todos con caras rojas y gafas opacas. Volviste a mirar la inscripción de la lápida. 

Alejandra: Todos habéis traído un papel inmenso explicando como os sentís, el hueco que dejará Carolina en vosotros y palabras de agradecimiento que nunca oirá pero como esto es en cierto modo una "fiesta" para ella me parece injusto narrar como me siento yo o como va a ser mi vida a partir de ahora porque, sinceramente, no me imagino una vida sin ella, una vida sin reír con ella, regañar con ella o contarle todo. Perdonar, no iba a hablar de mi, como esto es para ella os voy a contar como se sentiría ella. Carolina jamás querría ver a su madre llorar igual que no soportó verla mal cuando un desgraciado la tomó con ella, sólo por no respetar su decisión. -miraste a tu padre con ganas de matarlo ahí mismo- También sé que odiaría profundamente ver llorar a quien fue el amor de su vida. Sé que nunca querría verte derramar ni una lágrima Liam, -le miras bañada en lágrimas- porque la diste todo lo que pudo desear y más, porque nunca la he visto más feliz que contigo. Porque contigo fue madre sin serlo, fue mujer sin quererlo. Te descubrió de la forma más tonta y ahora nos ha dejado de la forma más tonta y yo sé que tú hubieras dado tu vida a cambio de la suya pero no podemos hacer eso. ¿Verdad que estaba hermosa el día que decidisteis el nombre de vuestros hijos? -sonríes lamiendo el agua salada de tus lágrimas- Lo sé, vestía la sonrisa más preciosa que he visto nunca. 

Frotaste tu frente tratando de mostrarte tan fría como habías conseguido ser hasta hacía tan solo un momento. 

Alejandra: En fin. Ella era feliz. Era muy feliz y se sentía afortunada por tenernos. Parece irónico. Ella se sentía afortunada por tenernos. -reíste- Yo era la persona más afortunada del mundo por tenerla a mi lado, por haber compartido la vida con ella e incluso la misma tripa. Yo era la mujer más afortunada del mundo porque tenía un alma gemela. Ella fue un regalo que no muchos disfrutamos y que va a dejar un agujero imposible de cubrir pero creerme que ella no querría ver que hacemos esto porque se ha ido ni por recordarla porque no sé vosotros, pero yo la voy a recordar todos los días de mi vida, todos los días la voy a pedir que vuelva a casa temprano, que no se pase con la bebida, que se controle con Liam, que me dé consejo cuando la cague. Todos los días voy a amarla igual que lo he hecho hasta ahora porque una persona no muere si no la dejas ir y yo pequeña, -pasaste tus dedos por la inscripción con su nombre- nunca dejaré que te vayas de mi lado. 

Aspiras su vida por la nariz. Tus lágrimas recorren tu cara y caen hasta el suelo ahora que estás de pie con el viento azotando en tu cara. Ese día no había rastro de viento, en ese puto día de verano el calor pesaba en tu cuerpo. Recuerdas los brazos de Niall cubrir tu espalda cuando te acercaste a él. No querías dejarla ir y no la dejaste ir. Cuando hiciste esa promesa no creíste que pudiera llegar hasta ese punto pero ahora la has fastidiado del todo. Ella quería irse y tú no la dejaste, la ataste a ti. Tus labios articulan un "Lo siento" que se lleva el mismo viento.

Muchas personas pasaron delante de la lápida dejando flores y diciendo bonitas palabras que te hacían vomitar pero sólo prestaste atención a las de Liam que realmente tocaron tu vena más sensible y hicieron que se convirtiera en ceniza la única parte de tu interior que quedaba sin remover. Era el turno de tus padres pero sólo habló él. Quisiste irte pero Niall te pidió por favor que te quedaras, al fin y al cabo era "tu padre".

Paco: ¿Qué se puede decir en el funeral de tu hija? Siempre pensé que sería ella la que tuviera que enterrarme a mi y no al revés. 

Esbozaste una sonrisa escéptica y murmuraste "Qué típico, cúrratelo un poco más cabrón". 

Paco: Como un padre y una hija siempre tuvimos nuestros más y nuestros menos, por las notas, por noches en las que volvía tarde a casa... 

"¿En serio? ¿Esas son las peleas más fuertes que recuerdas, hijo de...?"

Paco: Pero era mi hija joder, yo la di la vida, yo la vi nacer junto a mi otra razón de vivir. -te miró-

Le devolviste la mirada asqueada y con ganas de escupirle a la cara.

Paco: Las dos eran lo más importante de mi vida y últimamente no estuvimos mucho juntos...

No pudiste contenerte más. 

Alejandra: ¡Y menos mal que no estuvo mucho junto a ti!

Te diste media vuelta con los ojos de todo el mundo allí presente clavados en ti y saliste de aquel lugar. Niall te siguió hasta la salida del cementerio y te agarró de la muñeca a unos metros del coche de Greg para girarte. 

Niall: ¿Qué cojones haces?

Alejandra: ¡Es un puto hipócrita! Podrá engañar a todo el mundo pero no a mi, ¡él no lamenta la muerte de Carol!

Niall: ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Es su padre!

Alejandra: ¡Es un hijo de puta!

Niall: ¡Alejandra! ¿Cómo puedes hablar así de...?

Alejandra: ¡¿Ya se te ha olvidado de lo que la hizo?! -le cortas-

La escena era vergonzosa. El calor del ambiente estalló entre vosotros y el griterío probablemente se oiría desde el cementerio pero tú nunca reparaste en eso. 

Alejandra: ¡Lamenta su muerte ahora pero si hace dos semanas no le hubiera parado él mismo la habría matado!

Niall: Estoy seguro de que él nunca le habría hecho algo semejante a Carolina. 

Alejandra: ¡Tú qué vas a estar seguro si ni si quiera le conocías! 

Niall: Un padre nunca podría hacerle daño a su hija.

Alejandra: ¿Así como un padre nunca podría pegar a su hija embarazada? ¡Te recuerdo que nos pegó a las dos y a mi me da igual lo que me haga pero ella esperaba dos bebés y él la pegó en la tripa!

Niall: ¡Él os dio la vida y por encima de todo le debes un respeto! ¡No puedes hacer lo que has hecho ahí dentro!

Alejandra: Niall él para mi no es mi padre, no sé si es que todavía no te ha entrado en la puta cabeza. -dando golpes en su sien con tu dedo índice- Él para mi no es más que un hijo de puta al que no le debo más que una buena paliza.

Niall: ¡Alejandra!

Levantó la mano como para pegarte pero en ningún caso lo hizo. 

Alejandra: ¡Vamos! ¡Hazlo! ¡Pégame, pégame y tendré un buen motivo para acabar con esto! Mi hermana está muerta Niall. ¡MUERTA! ¿Te crees que me importa una regañina o una hostia tuya? ¡Pues no! ¿Qué pasaría si en lugar de ser Carolina hubiera sido Greg? ¿Qué pasaría si en lugar de ser Noah hubiera sido Theo? ¿Alguna vez te perdonarías haber llamado a ese puto taxi?

Niall: No hay ninguna diferencia entre Theo y Noah, los dos eran mis sobrinos y quería tanto a Carolina como a Denise, no hagas como si mi familia me importara más que tú y que ella. 

Alejandra: ¿Y qué si lo hace? ¡Me da igual todo! ¡Me das igual tú! ¿Por qué no te vas con tu perfecta vida a vivirla con quien pueda estar a la altura? ¡Yo tengo una vida destartalada con unos padres que no merece la pena ver y una hermana bajo tierra, tú no te mereces vivir esto así que hazme un favor y vive tu vida como deberías hacerlo! -gritaste tanto que tu garganta se resintió al terminar de pronunciar la última palabra-

Niall esbozó una sonrisa y te abrazó. Eso te pilló de improvisto y te dejó ojiplática. 

Niall: Nunca, ¿me oyes? Yo puedo arreglar tu vida. Ahora también me tienes a mi idiotan, que no se te olvide. 

Alguien pone sus manos sobre tus hombros. Sonríes y limpias las lágrimas de tu cara. Te das la vuelta y le abrazas de un modo perfecto encajando tu mejilla entre sus pectorales no muy marcados. Su camiseta roja se humedece pero parece no importarle ya que te abraza acariciando tu espalda.

Alejandra: Gracias Niall. Gracias por siempre aguantarme, gracias por ser lo más importante de mi vida aunque muchas veces no haya querido darme cuenta.

Niall sonríe desde un lugar sin peligro de que puedas verle, te da un beso en la raíz de tu cabello y lo peina haciéndolo escurrir entre sus dedos. Limpias unas lágrimas más que se han escapado de tus ojos y sonríes en un abrazo lleno de sentimientos ocultos que no quieren ser revelados.

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