Niall: Buenos días princesa.
Coges el cojín que quedó a los pies de la cama y le pegas con él antes de caer sobre el mismo cerrando los ojos. Niall acaricia tu pelo.
Alejandra: ¿Qué hora es?
Niall: No creo que hayamos dormido más de 1 hora.
Resoplas.
Alejandra: Te odio por hacerme acostarme tan tarde.
Niall ríe.
Niall: Sabes que eso es mentira.
La noche de ayer pasó con mucho alcohol. No os importó abrir la botella del champagne más caro del hotel y tras él fue el JB, el Vodka, el Wishky y muchos más de los que ya no recuerdas el nombre. Al principio la bebida fue simplemente pasar el mal trago del cementerio pero al final bebíais por beber entre arrumacos y risas. No tienes del todo claro como llegasteis a la cama pero te tranquiliza ver que estás vestida (aunque sea por una camiseta suya) y que él tenga los pantalones puestos.
Niall: Alejandra...
Gimes a modo de respuesta cuando él se incorpora dejando caer el cojín por sus cuerpo hasta terminar en sus rodillas.
Niall: Tenemos un día por delante.
Alejandra: Es temprano todavía...
Niall: Los ingleses nos despertamos temprano
Alejandra: ¿Incluso cuando estáis borrachos?
Niall: No estoy borracho
Alejandra: Ni eres inglés. -respondes sin pensar pero te detienes un segundo- Espera. -te incorporas con los ojos cerrados- ¡Ayer estabas muy borracho capullo!
Niall ríe lo que te arranca una sonrisa y las ganas de tirarte encima de él haciéndolo caer de nuevo en la cama.
Niall: No te viste si me dices que yo estaba borracho.
Vuestras narices están casi juntas y es entonces cuando abres los ojos y ves sus enormes ojos azules bañados en sangre que escrutan cada parte de tu cara.
Alejandra: ¿Te apetece correr?
Niall: Sabía que me lo pedirías.
Ríes echando la cabeza para atrás y te sientas cruzando las piernas como si fueras un indio; Niall hace lo mismo quedando enfrente de ti. Coge tus manos entre las suyas.
Alejandra: Lo decía de broma, ¿vamos al parque ese que te dije?
Niall: ¿Ya no tienes miedo a morir porque te vean conmigo?
Alejandra: Sinceramente me da igual, mientras que no me levantes más dolor de cabeza del que tengo...
Niall une sus labios en una sonrisa torcida y te da un beso en la frente.
Niall: Voy a pedir el desayuno mientras te duchas.
Le guiñas un ojo antes de que él salga de la habitación cerrando la puerta tras de si. Te tumbas en la cama con el cojín encima de la cara para tapar tu colorado rostro y tu labio inferior mordisqueado por ti misma. Suspiras recordándote ayer bebiendo de la copa de Niall y él de la tuya, memorizas cada momento, cada sonrisa que deseabas estancar y enmarcarla junto a la tuya.
Sales de la ducha tras anudar la toalla en tu pecho. Te cepillas el pelo que cae hasta tu cadera.
Alejandra: Las puntas. -dices mirándote al espejo- O te las cortas o te las cortas.
Alguien llama a la puerta.
Alejandra: ¿Qué?
Niall: ¿Estás desnuda?
Alejandra: No pero...
La puerta se abre antes de que puedas terminar la frase. Instintivamente tapas tu pecho con las manos y él hace lo mismo con sus ojos.
Niall: ¡Perdón!
Alejandra: ¡¿Por qué has entrado?!
Niall: ¡Me has dicho que no estabas desnuda! -ríe-
Alejandra: ¡Ni si quiera me has dejado terminar la frase!
Niall se quita la venda que había hecho con sus manos de los ojos.
Niall: Pero, ¿y qué más da? Te he visto mil veces desnuda.
Bufas poniendo los ojos en blanco.
Alejandra: ¿Qué quieres?
Niall: A ti.
Resoplas expulsando todo el aire de tus carrillos y vuelves a mirar al espejo alborotando tu pelo para darle volumen.
Niall: No, la verdad es que venía a preguntarte si zumo o chocolate. ¿Quién narices toma chocolate caliente para desayunar? ¡Los españoles sois raros de narices!
Alejandra: Niall, querido mío. -Le divierte la situación y no duda en demostrarlo con una carcajada- Sabes que odio el chocolate caliente y que siempre desayuno zumo de naranja. Lo sabes perfectamente.
Se encoje de hombros y avanza hacia ti.
Niall: Realmente sólo era una excusa. -pasa sus dedos por tus brazos-
Sonríes tontamente.
Alejandra: Dame diez minutos.
Niall: Si me voy no van a ser diez minutos
Alejandra: Te aseguro que si te quedas van a ser más de diez minutos
Niall: Creo que correré el riesgo.
Apoya su barbilla en tu hombro y lo besa.
Alejandra: ¿Todavía te dura el alcohol de ayer?
Niall: Ojalá te durara a ti.
Enarcas una ceja.
Alejandra: A noche...
Niall: No pasó nada.
Alejandra: Bien. -suspiras aliviada-
Niall: Estabas demasiado borracha y no quería estropear el verte dormir encima mía.
Alejandra: Definitivamente te dura lo de ayer.
Niall sonríe y te da un beso en la mejilla, se aleja unos pasos y te señala con el dedo índice.
Niall: Tienes 10 minutos si no quieres que venga a por ti.
Le dedicas la mejor de tus sonrisa y, cuando oyes cerrarse la puerta, te vistes rápido. Coges una blusa blanca anudada por encima del ombligo y unos pantalones cortos negros. Te dejas las ondulaciones propias tuyas y te peinas el flequillo para que no se revuelva demasiado. Te calzas unas sandalias blancas. Adornas tu mirada con un poco de sombra color tierra para que no destaque mucho con tu tono de piel sin olvidar la raya y rímel natural que solías llevar años atrás.
Cuando apareces en la sala que por tener un sofá habéis denominado "salón" sólo puedes fijarte en las botellas de alcohol vacías tiradas por el suelo, la tele movida de sitio y tu ropa tirada por el sofá. Un silbido te saca de tu asombro. Miras a Niall desde los pies en los que calza unas zapatillas blancas, subiendo por sus vaqueros oscuros ajustados, continuando por su básica blanca con la camisa azul marina desabrochada que le sienta especialmente bien, hasta llegar a su alborotado pelo. Tuerces una sonrisa pícara.
Niall: ¿Te voy a tener que sacar a pasear cada vez que quiera verte así?
Alejandra: ¿Qué te has hecho en el pelo, está hecho un desastre? -ignorando su pregunta-
Niall: Más bien, ¿qué no me he hecho?
Ríes tapando tu cara con tu mano derecha.
Alejandra: Eres de lo que no hay.
Tiras de su mano para llevarlo al baño, le colocas enfrente del espejo y empiezas a mojar su pelo, a peinarlo con el cepillo, después con peine y finalmente echarle laca, cosa que odia. Observas tu obra de arte orgullosa una vez has terminado, le tapas los ojos con una cinta tuya del pelo para mantener su curiosidad y te colocas detrás de él. Le abrazas y ligeramente soplas en su cuello haciendo que se estremezca para, cuando menos se lo espera, con la mano que tienes libre, quitarle la banda.
Niall: Si no lo hubieras hecho tú diría que es una mierda.
Abres la boca indignada pero la ira cambia por una sonora carcajada cuando ves como Niall se agita el pelo y mueve la cabeza dos veces hacia la derecha para dejar su pelo un tanto descolocado pero a la vez perfecto. Se gira y toca tu barbilla.
Niall: ¿Lo dejamos en tablas?
Pones pucheros pero no puedes reprimir una risa cuando él también los pone.
Alejandra: ¡Está bien! Tú ganas. -rendida-
Te coge por la cintura echándote sobre su hombro pillándote tan de imprevisto que un agudo grito sale despedido de tu garganta. Te lleva hasta el salón como si fueras un ligero saco de patatas y te suelta justo en frente de tu plato.
Niall: Vamos, cómetelo todo ya, quiero ver ese dichoso parque de una vez.
***
Os bajáis del tren y te quitas la gorra de Niall poniéndosela a él, pasa su brazo por encima de tus hombros.
Alejandra: Te pesa el brazo
Niall: Por eso lo pongo encima de ti, no querrás que cargue yo con él
Niall mueve su brazo hasta encima de tu cabeza, enarcar una ceja, pones los ojos en blanco y, de un manotazo, te libras de su mano.
Niall: ¿Dónde estamos? Parece la King's Cross Station.
Enarcas una ceja exasperada mirando a tu acompañante.
Niall: No, en serio, ¿dónde está el andén 3/4?
Alejandra: Niall. -ríes- Ni si quiera se asemeja.
Niall: En serio, aquí tenéis estaciones muy feas, esta es distinta estoy flipando. Espera. -deja de mirar a todos lados para centrar su vista al frente- ¿Eso es una caja de palomitas gigante?
Ríes cerrando los ojos. Niall coge tu mano y tira de ti corriendo por el andén; se para delante de una tienda de helados, sándwiches y palomitas, sus ojos brillan.
Alejandra: No me digas que nunca habías visto una de éstas.
Niall: Quiero eso. -señalando los sándwiches. Ríes- Y eso. -mirando los helados-
Alejandra: Niall.
Niall: También quiero eso. -mirando la máquina de algodón de azúcar-
Alejandra: ¡Niall! -ríes- No se te puede sacar a ningún lado eh.
A tu espalda oyes un rumor de voces. Te giras para ver qué ocurre cuando te das cuenta de que lo que ocurre sois vosotros. Tocas un par de veces su hombro. Se gira con una linda sonrisa antes de ver la cantidad (por suerte no muy grande) de gente que se ha arremolinado al rededor vuestra.
Niall: Hey guapas. -en español-
Niall se coloca las gafas y tuerce la sonrisa viendo el peligro avecinarse. Todas las chicas de los alrededores gritan y se abalanzan encima de él pero esta vez tú te mueves más rápido tirando de él. Corréis escaleras arriba y os metéis en el supermercado que tiene la estación de Príncipe Pío. La primera tienda que llama tu atención es una de cosméticos y sujetadores, tan pronto como el pensamiento acude a tu cabeza tiras de su muñeca y le metes contigo, no solo en la tienda si no que también dentro de uno de los probadores que estaba abierta.
Los gritos todavía se oyen fuera del vestuario pero es en lo que menos piensas ahora mismo. El espacio es muy reducido y el aliento de Niall recae sobre el tuyo a cada segundo que pasa más acelerado. Giras la cara y él apoya su frente sobre tu pelo.
Alejandra: Te dije que no quería que me mataran por tu culpa y ahora te he tenido que salvar yo a ti.
Niall sonríe completamente divertido.
Niall: ¿Tu plan de "salvar la vida a alguien" es encarcelarlo contigo en un probador de una tienda de sujetadores? Que por mi no hay ninguna pega eh, pero...
Golpeas su pecho resignándote a reír.
Niall se sienta en un taburete que hay en una de las esquinas del pequeño cuadrado.
Niall: Vamos a ver cómo te queda ese sujetador que llevas puesto.
Alejandra: ¿Quieres ver cómo queda mi mano en tu cara?
Niall: Mejor la mía en tu culo.
Te pones seria.
Alejandra: No te pases Nialler.
Hace ascender sus comisuras más hacia arriba, se pone de pie.
Niall: Vamos, sabes que lo digo de broma. -riendo-
Su risa provoca una reacción inmediata en ti dibujando una bonita sonrisa. Él tuerce la cabeza.
Niall: ¿Eso significa que me perdonas?
Ríes y le abrazas pasando tus brazos por su cuello. Él te levanta y te da una vuelta por los aires aunque con dificultades. Juntas tu mejilla a la suya.
Niall: Tenemos un buen rato aquí.
Alejandra: Este es el sueño de todo hombre, estar con una tía en un sitio reducido y tener una cola de muchas más desesperadas por compartir más que un abrazo con él.
Niall: Hace mucho que mi sueño dejó de ser tener a un montón de tías gritando por mi, cuando llevas más de dos años con esa vida te cansas.
Arqueas una ceja.
Alejandra: ¿Un poco más de humildad y simpatía, por favor?
Niall: No es falta de humildad, es realidad.
Alejandra: ¿Te has quedado sin sueños ahora? -exasperada por la conversación-
Niall: No, lo que pasa que ya no es ese.
Alejandra: ¿Puedo saberlo? -curiosa-
Niall: No.
Ríes por la sequedad de la voz de Niall.
Alejandra: Gracias amigo, se nota lo que confías en mi.
Niall da un paso hacia ti empujándote contra la pared y poniendo un dedo sobre tus labios.
Alejandra: Así no me demuestras tu confianza. -ojiplática-
Niall esboza una pequeña sonrisa sin separar los labios y sisea.
Niall: Escucha.
Intentas prestar atención pero no hay nada que llame tu atención.
Alejandra: No escucho nada.
Niall: Exacto.
Se separa un poco de ti y gira el picaporte para corroborar su idea, ya no queda nadie fuera. Cierra la puerta y te mira directamente a los ojos.
Niall: Por cierto, si hubiera querido acorralarte contra la pared simplemente lo hubiera hecho hace mucho tiempo -con una sonrisa pícara-
Se va a girar para salir del probador pero tu voz lo interrumpe.
Alejandra: Si yo hubiese querido.
Niall cierra la puerta del todo y a una velocidad que nunca habías visto antes en él, se precipita sobre ti dando un golpe al cristal con tu cuerpo. Agarra tu cadera con fuerza.
Niall: Ayer no hubieras puesto pegas.
Su cara está muy cerca de la tuya, sus dedos se clavan con fuerza en tu piel dejándote inconsciente de lo acelerada que va tu respiración. Niall pasa su labio inferior desde tu clavícula hasta tu cuello y tú ni si quiera eres capad de impedirlo. Tus piernas arden y un cosquilleo te recorre hasta la punta de tus dedos. Se aproxima mucho a ti no dejando ni un centímetro de su cuerpo despegado del tuyo. Los cristales empiezan a empañarse cuando agarras su pelo haciendo sincronizar vuestras respiraciones. El último beso de Niall lo recibes en la comisura de los labios.
Niall: Si llego a saber esto no hubiera salido de la habitación del hotel.
Buscas sus labios con ansia pero de pronto su cara alarga la distancia de la tuya.
Niall: Pero tenemos un parque que ver.
Cierras los ojos sonriendo.
Alejandra: Te voy a matar.
Notas como Niall se mueve por el vestuario. Abres los ojos cuando vuestras manos se encuentran.
Niall: Te dejaría recuperarte del calentón pero creo que o salimos a una terraza o no tenemos nada que hacer.
Golpeas su pecho y le sigues fuera de la tienda y del recinto. Comenzáis a pasear por el parque recorriendo a lo largo el río Manzanares. Os hacéis miles de fotos y reís como hacía mucho tiempo que no lo hacías. Lleváis una media hora andando cuando tus piernas no dan más de si.
Alejandra: Mira esos columpios.
Niall hace ascender su nariz y frunce su ceño.
Niall: ¿Qué es eso?
Alejandra: Es como esas cosas que se tienen que pasar en los ejércitos -tirando de él hacia los columpios-
Los columpios de madera son, en realidad, todo menos columpios. Lo único en lo que se asemejan es que en ellos los niños pueden pasar un buen rato pero las estructuras son complejas e inseguras.
Y, como niños, corréis a ellos. Los primeros son mazos de madera en los que te subes y saltas con la ayuda de Niall. Después de eso tenéis que pasar por unas láminas que escurren bastante y que puedes comprobar lo mucho que queman cuando tus piernas entran en contacto con ellas. Niall se ríe descaradamente pero finalmente podéis descansar en unas incómodas hamacas hechas de duras cuerdas. Miráis las nubes pasar hasta que la hora de almorzar se acerca pero ni si quiera lo echáis en cuenta hasta que tu estómago empieza a gruñir, es entonces cuando le miras para darte cuenta de que él ya te estaba mirando desde hacia un tiempo.
Alejandra: ¿Qué haces?
Niall: Mirarte -se encoje de hombros-
Alejandra: ¿Por qué?
Niall: Porque quiero, ¿no puedo?
Alejandra: Si, claro que puedes pero...
Niall: ¿Hay alguna opción mejor?
Te incorporas en el momento justo en el que un grupo de chicas pasa corriendo y comentando cosas entre ellas. Miras de nuevo a Niall enarcando una ceja.
Niall: Está bien, hay muchas cosas que mirar por aquí.
Niall las silva pero la música que seguramente esté saliendo por sus cascos las impide escucharle. Te mira con los codos sobre las rodillas y las manos enlazadas delante de la cara.
Niall: ¿Comemos?
Alejandra: Esta vez me dejas a mi que te enseñe el sitio
Niall: ¿Vamos a ir a un restaurante?
Alejandra: El mejor de los alrededores.
Niall sonríe, te ayuda a ponerte sobre la grava. Sólo os lleva 15 minutos más llegar a un puente que te hace sonreír. Cruza el Manzanares y es realmente extraño de un verde muy llamativo. A lo lejos, el Vicente Calderón se asoma.
Niall: ¿Eso es el Vicente Calderón?
Asientes orgullosa.
Niall: ¡Nosotros tocamos ahí!
Ríes viendo como salta y tira de ti para cruzar el puente que le lleva hasta él.
Alejandra: ¡¿Dónde vas?!
Niall: ¡Quiero verlo más de cerca!
Ríes con los ojos llenos de lágrimas de emoción. Hace un tiempo miles de chicas aguardaron a los pies de ese estadio durante dos meses para ver a sus ídolos y ahora, años después, tú estás con uno de los componentes de la banda más famosa del mundo corriendo a su encuentro. Niall se detiene delante de él con los brazos abiertos, cierra los ojos y respira hondo. Observas como su pecho asciende y desciende entrando en paz, como la luz del sol se cuela entre sus rubios mechones y como sus párpados se rizan en sus párpados. Vas hasta él decidida a abrazarlo por detrás, rodeas su cintura con tus brazos y le das un beso en su hombro tensado.
Niall: Amo este lugar.
Alejandra: Tú amas muchos lugares.
Niall: Ellas fueron increíbles.
Alejandra: No lo dudo, son españolas.
Niall ríe, se da la vuelta y antes de que puedas reaccionar te besa en los labios suave y rápidamente, ni si quiera tiene una duración de un segundo pero tú no sales de tu asombra.
Alejandra: ¿Qué...?
Niall te coge por las rodillas, elevándote en el aire y te deja caer al instante en sus brazos. Ríes mucho aferrándote a su camiseta para sentir seguridad. Aprietas tu mejilla contra la suya sintiendo su risa en tu oído lo cual provoca una felicidad que estalla dentro de ti recorriendo tu sangre con intenso fervor.
***
Salís del Burguer King, restaurante que sin duda no tiene que envidiar a esos tan caros a los que estáis acostumbradas a ir con lo chicos, después de dos menús grandes que han acabado con vosotros.
Continuando el río os encontráis con gente en bikini, mujeres haciendo topless, niños corriendo... Niall tira de tu mano y te mira con los ojos muy abiertos.
Niall: ¿Dónde me has traído? -incómodo-
Ríes mucho intentando tranquilizarlo.
Alejandra: Madrid tiene su playa particular aunque es un poco distinta a las demás.
Niall: ¿Madrid no tenía playa?
Golpeas tu cara con la mano que Niall no retiene.
Alejandra: Por favor, no muestres tu incultura delante mía, por lo menos en lo referido a España
Niall: Alejandra, no eres la más indicada en decirme eso
Alejandra: ¡Por lo menos yo no digo que en Mullingar hay playa!
Niall: Pero Irlanda si tiene
Alejandra: Y España también
Niall: ¿Entonces por qué me dices que no tiene?
Alejandra: ¡ESPAÑA ES ENORME, NO TODA ESPAÑA TIENE PLAYA! -exasperada-
Niall: Te noto un poco tensa. -divertido-
Alejandra: Tú me pones tensa.
Niall: Yo te pongo, punto.
Alejandra: Eres tonto.
Niall: Pero no lo niegas.
Alejandra: No me pones.
Niall: ¿No? No parecía eso mismo hace unas...
Le cortas de seco tapando su boca con tu mano pero él se mueve más rápido, te coge por las piernas y te carga en su hombro. Cierras los ojos por el vértigo que tienes, ahora lo único que tienes seguro es que vas a desgarrar la camiseta de Niall y que se dirige a un lugar que no tienes idea de cual puede ser hasta que un chorro a gran presión cae encima de vosotros. Abres los ojos cuando tus pies tocan el suelo, para entonces ya estás completamente empapada. Niall y tú corréis en una persecución que dura varios minutos hasta que terminas con tus brazos al rededor de su cuello y los suyos al rededor de tu cintura, un chorro de agua baña vuestras sonrisas y echa a perder tu trabajo de esta mañana con el pelo de Niall a quien no parece importarle y hace viajar su mirada de tus ojos a tus labios y vuelta a empezar. Acerca sus labios a tu oreja y juega con tu lóbulo.
Alejandra: Niall, para... -ríes- Nos van a ver...
Niall: ¿Crees que me importa?
De tu oreja desciende hasta tu cuello mas tu lo detienes cuando el agua ya no es suficiente para calmar el aumento de temperatura que se está dando entre ambos. Él sonríe con la misma sonrisa que hace unas horas tenía en su rostro y la cual conoces demasiado bien.
Alejandra: ¿Qué haces?
Niall: Quiero besarte -susurra en tu oído-
Es difícil oírlo entre tanta gente pero esas dos palabras frenan el recorrido de la sangre por tus venas. Sus ojos están clavados en los tuyos. Haces descender tu frente hasta su clavícula y parece captar la señal, se limita a darte un beso en el pelo. Cuando vuelves a mirarle a los ojos tiene una expresión mucho más relajada y una sonrisa sin intenciones más allá de dibujar otra en ti que sin duda consigue.
Niall: ¿Vamos?
Te pones de puntillas para darle un beso en la mejilla. Salís de "la playa" a seguir disfrutando del parque durante unas horas más en las que puedes ver al Niall del que te enamoraste, de ese Niall que te hace sacar tu mejor yo y que sabe como picarte y como divertirte, como hacerte sufrir y como recompensarte y eso, al final, es lo que te hace mirarle a los ojos y preguntarte cómo has podido estar sin él tanto tiempo.
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